Los liberales gobernantes de Eslovenia mantienen una ligera ventaja sobre los conservadores en las elecciones parlamentarias, según los resultados parciales. Tras el escrutinio del 99,85% de los votos, el Movimiento Libertad (GS) del primer ministro Robert Golob lidera con el 28,62%, seguido de cerca por el Partido Democrático Esloveno (SDS) de derecha, liderado por el exjefe de gobierno Janez Janša, con un 27,95%. Esto se traduce en 29 escaños para el partido de Golob, frente a 28 para el SDS.
Eslovenia se enfrenta ahora a una complicada formación de gobierno. Ninguno de los bloques, ni el de izquierda ni el de derecha, cuenta con la mayoría de 46 escaños en la asamblea nacional de 90 miembros. A pesar de esto, Golob se declaró vencedor de las elecciones, afirmando que los votantes habían dado su voz “a la democracia, no solo al Movimiento Libertad”, según declaraciones en la sede de su partido en la capital, Liubliana. Anunció que en su “próximo mandato” trabajará para asegurar “un futuro mejor para todos”.
La elección, celebrada en el país miembro de la Unión Europea y la OTAN, se perfilaba como una contienda reñida. Aunque las encuestas situaban inicialmente al SDS de Janša a la cabeza, una recuperación de los liberales dejó a ambos campos prácticamente empatados en las últimas semanas.
Golob, de 59 años, llegó al cargo en 2022 como un político sin experiencia previa y gobierna con una coalición de centro-izquierda de tres partidos. Bajo su mandato, Eslovenia legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, su gobierno fue uno de los pocos en la Unión Europea en calificar la guerra de Israel en la Franja de Gaza como un genocidio. Al emitir su voto el domingo, Golob declaró que “la democracia y la soberanía de Eslovenia ya no pueden darse por sentadas”.
Admirador de Trump y aliado de Orbán
Janša ya había ocupado el cargo de primer ministro en tres ocasiones desde 2004, antes de sufrir una contundente derrota electoral frente a Golob en 2022. El populista de derecha es un admirador del presidente estadounidense Donald Trump y un aliado del primer ministro húngaro Viktor Orbán.
Durante la campaña, Janša, de 67 años, acusó al gobierno de despilfarrar fondos públicos y calificó la elección como un “referéndum sobre la corrupción”. También prometió restaurar “valores eslovenos” como la “familia tradicional” y recortar fondos estatales para ciertas organizaciones no gubernamentales.
La campaña electoral estuvo marcada por acusaciones de intento de injerencia extranjera. Las autoridades investigan si la empresa israelí Black Cube está detrás de videos grabados en secreto que presentaban al gobierno de Golob como corrupto. Janša admitió haberse reunido con un representante de Black Cube, pero negó cualquier participación en la publicación de los videos.
