BUDAPESTO – La lucha electoral en Hungría se intensifica y alcanza niveles peligrosos. La oposición denuncia amenazas de muerte, ataques con hachas y un acoso sistemático, mientras que el gobierno acusa a la oposición de criminalidad y provocaciones. La atmósfera se tensa a medida que se acercan las elecciones de abril.
Hungría entra en la fase final de la campaña para las elecciones parlamentarias, programadas para el 12 de abril de 2026, y la contienda política adquiere contornos cada vez más duros. El líder del partido de la oposición, Tisza Péter Magyar, se ha convertido en el centro de atención, tras recibir amenazas de decapitación. En otros casos, activistas de la oposición habrían sido atacados con hachas, según informa Novinky.cz.
Magyar anunció en su perfil de Facebook que ha presentado una denuncia penal contra Jánosi Kovács, un activista romaní y simpatizante del partido gobernante Fidesz, del pueblo de Bajót, en el noroeste del país. Kovács habría proferido amenazas de muerte contra el líder opositor en un video que circuló brevemente en las redes sociales antes de ser retirado.
“Así es hasta dónde ha llegado la campaña de odio del partido de Viktor Orbán”, declaró Magyar.
Kovács, quien también es representante de la autogestión étnica en Bajót, instó a Magyar en el video a no entrar en el pueblo y le dirigió una amenaza directa de ejecución. Afirmó que los romaníes locales están satisfechos con la política de Fidesz y lo apoyarán nuevamente en las elecciones.
La “carta romaní” en la campaña
Las tensiones en la campaña se agravaron aún más con las declaraciones del ministro de Construcción y Transporte, János Lázár. Durante un encuentro con votantes, Lázár afirmó que los romaníes deberían limpiar los baños de los trenes, utilizando un lenguaje explícito y ofensivo. Literalmente dijo que los húngaros no están interesados en ese tipo de trabajo y, por lo tanto, es necesario “utilizar las reservas internas”, que, según él, son los “gitanos húngaros”.
Las palabras provocaron una ola de indignación. Los partidos de la oposición pidieron la dimisión inmediata de Lázár, quien finalmente se disculpó públicamente.
Un grupo de romaníes protestó en uno de sus mítines electorales en la ciudad de Gyöngyös. Exigieron la renuncia de Lázár, le mostraron tarjetas rojas e interrumpieron el evento.
Acusaciones de intimidación y filtraciones de datos
El primer ministro Viktor Orbán afirmó posteriormente que el partido de Tisza había pagado a los manifestantes para intimidar al ministro y al público. Los medios de comunicación afines al gobierno publicaron datos personales de algunos de los participantes en la protesta, identificándolos como personas con antecedentes penales.
Magyar advirtió que esta información no podía haberse obtenido legalmente. Según sus palabras, expertos legales independientes señalan que la recopilación y publicación de datos personales de esta manera es ilegal.
Según el portal 24.hu, el portavoz del ministro Lázár, Ákos Krakkó, admitió que la policía investigó a los manifestantes y que el ministro del Interior informó al primer ministro sobre los resultados.
Orbán, en una reunión “antiguerra” celebrada el sábado en la ciudad de Hatvan, declaró que las personas vinculadas a las protestas tienen antecedentes de asesinato, robo, extorsión o violencia sexual. “Estas son las personas que envió el partido de Tisza”, afirmó el jefe de gobierno.
El líder de la oposición rechazó estas palabras. Subrayó que su partido no envía activistas a los eventos del partido gobernante y que se trata de un nuevo intento de desacreditar a la oposición antes de las decisivas elecciones.
