Elon Musk denuncia bloqueo «racista» de Starlink en Sudáfrica
Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, ha lanzado una dura crítica contra el gobierno de Sudáfrica, país de su nacimiento, debido a la negativa persistente de las autoridades de otorgar una licencia de operación para Starlink, el servicio de internet satelital de su compañía.
A través de una publicación en la red social X, Musk afirmó que los impedimentos regulatorios que mantienen a Starlink fuera del mercado sudafricano no tienen relación con cuestiones tecnológicas, de infraestructura o de seguridad. Según el empresario, el bloqueo se basa exclusivamente en su raza.
“¡Sudáfrica no permitirá que Starlink sea licenciado, a pesar de que NACÍ ALLÍ, simplemente porque no soy negro!”, publicó Musk.
El conflicto con las normativas de empoderamiento económico
El centro de la disputa radica en las leyes de Empoderamiento Económico Negro de Base Amplia (B-BBEE) de Sudáfrica. En el sector de las telecomunicaciones, el gobierno generalmente exige que los proveedores de servicios de internet tengan un porcentaje de propiedad (típicamente el 30%) en manos de grupos históricamente desfavorecidos para poder obtener una licencia comercial de operación.
Si bien muchas corporaciones globales suelen reestructurarse o buscar socios locales para cumplir con estos requisitos, Musk sostiene que en su caso se le presionó para recurrir a métodos cuestionables. El empresario afirmó haber rechazado por principios diversas oportunidades de «sobornar» el camino hacia la licencia mediante la simulación de que una persona negra dirigiera Starlink SA.
Impacto regional y debate político
A pesar de que Starlink ya opera en 17 países africanos, incluyendo naciones vecinas como Namibia, Botsuana y Mozambique, Sudáfrica —la economía más grande del continente— permanece fuera de la red. Además, el gobierno sudafricano prohibió la importación de kits de Starlink en 2023.
La política B-BBEE fue implementada originalmente para corregir las desigualdades económicas heredadas de la era del apartheid, promoviendo la propiedad negra en industrias clave. Mientras que sus defensores sostienen que garantiza una mayor inclusión económica, críticos como Musk argumentan que estas normativas limitan el progreso tecnológico y desalientan la inversión extranjera.
