En la mañana de Pascua, una fecha dedicada a la esperanza, la fe y la resurrección, el escenario se traslada a las Clínicas Santaros, el hospital más grande de Lituania. En este entorno, donde el concepto de esperanza adquiere un significado distinto y profundo, el sacerdote y teólogo Gabrielius Satkauskas ha desempeñado su labor durante los últimos cuatro años, brindando acompañamiento seis días a la semana.
Una disponibilidad constante
La labor del padre Satkauskas es de una entrega total. Incluso en sus momentos de descanso o durante entrevistas, mantiene su teléfono encendido en todo momento, consciente de que puede ser requerido en cualquier segundo en alguna de las habitaciones del inmenso complejo hospitalario para asistir a quienes más lo necesitan.
La rutina del espíritu y el cuerpo
Su jornada comienza estrictamente a las 6:00 de la mañana con una rutina de ejercicio tanto físico como espiritual. Para el sacerdote, este hábito es fundamental y no puede postergarse, ya que sostiene que, para poder dar generosamente a los demás, es necesario poseer primero una base sólida y un espíritu fuerte.
Acompañamiento y labor comunitaria
Tras su preparación matutina, inicia las visitas intensivas a los pacientes, atendiendo tanto a quienes lo solicitan en sus habitaciones como a aquellos en las unidades de cuidados intensivos, donde acude a petición de los familiares.
Además de su labor pastoral, Satkauskas desempeña funciones de gestión, creatividad y comunicación para coordinar a un grupo de voluntarios. Personas de diversas edades y ámbitos profesionales se suman a esta causa para escuchar a los enfermos y ofrecerles el consuelo de un abrazo en medio del dolor y la dificultad.
