Investigadores han logrado mapear la genética del envejecimiento cerebral, región por región, abriendo nuevas vías para comprender y potencialmente combatir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Este avance, que combina estudios en humanos y modelos animales, revela patrones sorprendentes de similitud en cómo el cerebro envejece en ambas especies.
Un estudio reciente de la Universidad de Texas en Dallas y el Instituto Zuckerman Mind Brain Behavior de la Universidad de Columbia, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, identificó patrones compartidos de organización de las redes cerebrales y cambios relacionados con la edad tanto en ratones como en humanos. Los investigadores encontraron que la segregación de los sistemas cerebrales, una medida de la especialización funcional de las diferentes áreas del cerebro, disminuye con la edad en los ratones, un hallazgo que proporciona un nuevo marco para investigar los mecanismos del envejecimiento cognitivo.
“El proceso de ‘dediferenciación’ de las redes está vinculado a la disminución de la función de la memoria en adultos mayores y es un factor de riesgo para la demencia por enfermedad de Alzheimer”, explica el Dr. Gagan Wig, profesor asociado de psicología en la Escuela de Ciencias del Comportamiento y del Cerebro de la Universidad de Texas en Dallas y autor principal del estudio. “También sabemos que las exposiciones ambientales –incluyendo el estrés crónico, la dieta y el ejercicio– modulan el riesgo de demencia, y hemos comenzado a observar sus impactos en los cambios de las redes cerebrales humanas.”
Este descubrimiento es significativo porque permite utilizar modelos animales, como los ratones, para estudiar los mecanismos del envejecimiento cerebral humano de una manera más efectiva. Un estudio complementario, publicado por National Today, destaca la importancia de este enfoque, ya que la investigación en ratones puede arrojar luz sobre los procesos subyacentes al envejecimiento cerebral humano.
Además, investigaciones recientes revelan que el cerebro no envejece de manera uniforme. Un atlas epigenético, según informa Technology Networks, ha revelado que diferentes regiones del cerebro experimentan cambios en el envejecimiento a ritmos distintos, lo que sugiere que la vulnerabilidad a las enfermedades neurodegenerativas puede variar según la zona cerebral.
Estos hallazgos, en conjunto, representan un avance crucial en la comprensión del envejecimiento cerebral y abren la puerta a nuevas estrategias para mejorar la salud cerebral en la vejez y prevenir enfermedades como el Alzheimer.
