Un estudiante de la escuela secundaria SMA Muhammadiyah 3 de Yogyakarta generó una fuerte polémica en redes sociales tras afirmar que había sido destituido de su cargo como presidente del consejo estudiantil (OSIS) debido a sus críticas hacia el programa de Alimentación Nutritiva Gratuita (MBG).
La denuncia inicial y las críticas al programa
El incidente comenzó el martes 6 de abril de 2026, cuando Bayu Elnino, alumno de duodécimo grado, publicó un video en la plataforma X (anteriormente Twitter). En dicho material, el joven aseguraba haber sido víctima de un “golpe” y una destitución forzada por oponerse al programa MBG, el cual había sido implementado en su institución desde que él cursaba el undécimo grado.

En sus declaraciones originales, Elnino argumentaba que el programa de alimentación representaba un desperdicio de presupuesto y que solo beneficiaba a un grupo reducido de personas. Como alternativa, propuso que los fondos destinados al MBG fueran redirigidos para mejorar la situación económica de los docentes con salarios bajos. Asimismo, el estudiante afirmó que personas vinculadas a la Agencia Nacional de Nutrición (BGN) lo presionaron para abandonar su cargo, culminando en la emisión de un decreto oficial de cese.
La respuesta de la institución y la rectificación
Ante la viralización del caso, la dirección de la SMA Muhammadiyah 3 de Yogyakarta salió al paso para desmentir categóricamente los hechos. La escuela calificó las afirmaciones del alumno como falsas, aclarando que Bayu Elnino no ocupaba la presidencia del consejo estudiantil.
Un día después de la controversia, el propio Bayu Elnino publicó un video de aclaración en el que pidió disculpas públicas. En este nuevo testimonio, el joven admitió que no era el presidente del OSIS, que nunca fue destituido de ningún cargo y que, contrariamente a lo expresado inicialmente, él es actualmente uno de los beneficiarios del programa de alimentación nutritiva.
Por su parte, las autoridades escolares precisaron que la participación del alumno en organizaciones estudiantiles se limitó a su paso por la IPM durante el décimo grado, confirmando que la narrativa sobre la “purga” política escolar carecía de fundamento.
