El Primer Ministro Keir Starmer ha anunciado que el Reino Unido liderará una nueva coalición marítima internacional con el objetivo específico de reabrir el Estrecho de Ormuz. Esta vía fluvial vital, por la que transita una porción significativa del petróleo y gas natural licuado mundial, se ha visto efectivamente paralizada por el conflicto regional en curso, desencadenando una emergencia energética global.
La misión liderada por el Reino Unido, denominada provisionalmente “Operación Marea Guardiana”, tiene como objetivo despejar el estrecho de minas submarinas y proporcionar escoltas armadas a los petroleros comerciales. Al asumir el mando de esta operación, Londres reafirma su compromiso con el principio de “libertad de navegación” e intenta estabilizar los volátiles mercados energéticos que han experimentado un aumento vertiginoso de los precios desde el estallido de la “Segunda Guerra de Irán”.
Esta estrategia se produce tras una intensa coordinación con Estados Unidos y los aliados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), quienes consideran el cierre del estrecho como un acto de guerra económica. La Marina Real, aprovechando sus capacidades de caza de minas de clase mundial y sus destructores Tipo 45, servirá como la columna vertebral de la fuerza de tarea, que se espera que incluya activos navales de varios socios europeos y de Oriente Medio.
La imagen de un petrolero navegando en aguas abiertas junto al Primer Ministro subraya la importancia de esta misión: restaurar el salvavidas económico mundial. Sin embargo, los analistas militares advierten que cualquier intento de forzar la reapertura del estrecho podría provocar fuego directo de las baterías de misiles costeras iraníes, transformando una misión de “policía” en un importante enfrentamiento naval.
En vísperas de la cumbre de paz del jueves en Islamabad, la formación de esta coalición sirve como una táctica secundaria de “máxima presión”. Envía a Teherán la señal de que la comunidad internacional ya no está dispuesta a tolerar la estrangulación del comercio mundial y está preparada para utilizar la fuerza colectiva para garantizar el flujo libre de energía.
