La tensión en nuestro organismo no surge de un único evento, sino que se acumula lentamente a partir de la falta de sueño, la dieta, la presión laboral, el sedentarismo e incluso la exposición a factores ambientales. Con el tiempo, estas presiones afectan al corazón, el metabolismo, el sistema inmunológico y el cerebro.
Cada vez más médicos creen que el seguimiento de este estrés biológico podría ayudar a predecir el riesgo de enfermedades años antes que con los métodos de diagnóstico tradicionales.
Dra. Suchismitha Rajamanya, Directora Consultora y Jefa de Medicina Interna del Hospital Aster Whitefield, explica claramente esta idea:
“La medicina está evolucionando gradualmente de reaccionar a la enfermedad a predecirla, y el concepto de una ‘puntuación de estrés biológico’ es una parte importante de este cambio. Si bien el estrés que experimentamos emocionalmente es una cosa, el estrés biológico, por otro lado, es la tensión que se ejerce sobre los sistemas del cuerpo con el tiempo. Esta carga, conocida como ‘carga alostática’, es un efecto medible que ilustra cómo el estrés, la falta de sueño, los malos hábitos alimenticios y un metabolismo desequilibrado, entre otros factores, impactan en el cuerpo humano. Cuando los altos niveles de estrés se mantienen durante un largo período de tiempo, afectan las hormonas, la inmunidad, la presión arterial y los niveles de glucosa sin que la persona lo sepa.”
