La Unión Europea continúa importando cantidades significativas de gas ruso proveniente del Ártico. Durante el primer trimestre del año, el bloque comunitario recibió 69 cargamentos del complejo de gas natural licuado (GNL) situado en la península de Jamal, lo que equivale a aproximadamente 5,07 millones de toneladas.
Impacto financiero y militar
Según datos de la organización Urgewald, basados en información de la empresa Kpler, Rusia ha obtenido 2.880 millones de euros (casi 70.000 millones de coronas checas) gracias a estas exportaciones. El análisis de la organización advierte que la suma pagada por la UE podría financiar la producción de unos mil drones de guerra al día.
La dependencia del mercado es notable, ya que el 97% de todas las entregas se dirigieron a la Unión Europea. En contraste, China solo adquirió dos cargamentos en enero y ninguno en los meses posteriores, lo que posiciona a Europa como un mercado indispensable para el proyecto insignia de GNL de Rusia.
Dependencia logística y operativa
El proyecto Jamal depende críticamente de la logística europea. La operación utiliza una flota limitada de solo 14 buques cisterna capaces de navegar en hielo; sin estas embarcaciones, las exportaciones disminuirían drásticamente. Según Urgewald, estos buques dependen de una rotación rápida en los puertos europeos, ya que otros tanqueros solo pueden acceder a Jamal durante la temporada de verano.
Sebastian Rötters, analista de la organización, señaló que en el quinto año de la guerra de Rusia contra Ucrania, la Unión Europea mantiene a flote el sector del GNL ártico ruso mediante el uso de estos servicios y la demanda del mercado comunitario.
Volatilidad de precios y tensiones geopolíticas
El incremento de los ingresos rusos ha sido impulsado por el alza de los precios del gas. Durante marzo, el precio promedio aumentó de 35 a casi 53 euros por megavatio-hora. Este incremento se atribuye a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que provocó el cierre del estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio mundial de petróleo y gas.
Giro estratégico hacia Asia
Paralelamente, el liderazgo ruso ha sugerido un cambio en el destino de sus exportaciones. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, ha indicado que se mantienen negociaciones con varios Estados asiáticos, especialmente China e India, para fortalecer los contratos de suministro de gas y GNL a largo plazo.
En el mercado spot, algunos buques cisterna ya han modificado sus rutas originales durante la navegación para dirigirse a clientes asiáticos que ofrecen precios significativamente más altos. Esta situación ha generado una nueva tensión en el mercado energético europeo; el contrato de referencia TTF, que a finales de febrero se negociaba en torno a los 35 euros por megavatio-hora, superó los 50 euros a principios de marzo, lo que representa un incremento cercano al 50% en un corto periodo.
