Una simple costumbre matutina podría reducir hasta en un 30% el riesgo de sufrir otitis, según un nuevo estudio. Esta infección, causada en un 60 a 70% de los casos por bacterias y en el resto por virus, suele estar relacionada con un resfriado común, lo que subraya la conexión entre la nariz y los oídos.
Sonarse la nariz puede prevenir las otitis
De acuerdo con una reciente investigación divulgada por Sciencepost, sonarse la nariz cada mañana al despertar podría disminuir el riesgo de otitis en un 30%. Además de mejorar la ventilación nasal y, por ende, la salud del oído, nariz y garganta (ORL), esta práctica ayuda a eliminar el moco, los fluidos y las posibles bacterias acumuladas durante la noche, despejando las vías respiratorias.
¿Por qué este sencillo gesto tiene un impacto tan significativo? Durante la noche, al estar en posición acostada, las secreciones y bacterias tienden a acumularse en la nariz. Si no nos sonamos al levantarnos, estas no permanecen solo en las fosas nasales, sino que se desplazan hacia las trompas de Eustaquio, llegando finalmente al tímpano y provocando una infección. Una vez que las bacterias llegan a este punto, la otitis es prácticamente inevitable.
Sonarse la nariz suavemente, una fosa nasal a la vez
Para que esta costumbre sea realmente efectiva, es fundamental realizarla con suavidad. Se recomienda sonarse la nariz delicadamente, ya que hacerlo con fuerza podría tener el efecto contrario y enviar los agentes patógenos hacia los oídos.
Según la Dra. Caroline Pombourcq, la mejor técnica para sonarse la nariz consiste en espirar primero por una fosa nasal y luego por la otra –nunca por ambas a la vez– para reducir la presión excesiva en las vías nasales. Posteriormente, aconseja soplar suavemente para evitar hemorragias o un empeoramiento de la congestión nasal.
Si, a pesar de estas precauciones, sospecha que tiene una otitis, es importante consultar a su médico de cabecera. Los síntomas principales de esta infección son:
- dolor de oído;
- sensación de oído tapado, que puede manifestarse con zumbidos o pérdida de audición;
- fiebre, superior a 38 °C.
En los bebés y niños pequeños, que a menudo no pueden expresar lo que sienten, los síntomas pueden ser menos evidentes. La fiebre puede acompañarse de irritabilidad, llanto, gritos, despertares nocturnos, fatiga intensa, problemas digestivos o incluso rechazo a la alimentación. Una vez diagnosticada la otitis, el médico recetará medicamentos que ayudarán a eliminar la infección y sus síntomas rápidamente.
