En algunas mujeres, el embarazo puede provocar un aumento excesivo de la producción de saliva, llegando hasta los dos litros diarios, una condición conocida como ptialismo gravídico. Este síntoma puede manifestarse tan pronto como en la segunda o tercera semana de gestación, pero en más del 90% de los casos, desaparece durante el segundo trimestre o, a más tardar, al momento del parto. Las causas exactas de este fenómeno aún no se han determinado por completo.
En comparación con los adultos jóvenes, los pacientes geriátricos presentan, de forma natural, una frecuencia de deglución reducida debido al deterioro funcional asociado al envejecimiento. Además, el uso de múltiples medicamentos con efectos anticolinérgicos también puede disminuir la producción de saliva y, por consiguiente, reducir aún más la frecuencia de deglución.
