Normalmente, la pretemporada de la Fórmula 1 comienza en febrero. Sin embargo, este año se adelanta debido a una importante revisión de las regulaciones que introduce coches más pequeños y ligeros, nuevas unidades de potencia y combustibles sostenibles avanzados. Para asegurar una correcta evaluación de estos cambios, se ha ampliado el tiempo de pruebas.
Para 2026, los equipos tendrán dos sesiones de pretemporada en Bahréin, del 11 al 13 de febrero y del 18 al 20 de febrero, precedidas por un “Shakedown” en Barcelona. Esto dará un total de nueve días de pruebas en pista, en comparación con los tres días habituales.
Con tantas jornadas de testeo por delante y el inicio de la temporada 2026 programado para el 6-8 de marzo, la Fórmula 1 ha optado por realizar el Shakedown ya en enero. Este evento, que tendrá lugar en el Circuit de Barcelona-Catalunya, será privado, sin acceso para medios ni aficionados, y permitirá a los equipos rodar con sus nuevos monoplazas por primera vez.
El Shakedown se desarrollará a lo largo de cinco días, con la posibilidad para cada equipo de utilizar tres de ellos, eligiendo las jornadas que mejor se adapten a sus objetivos de prueba, horarios y condiciones meteorológicas. El jefe de equipo Andrea Stella confirmó la semana pasada que su escudería no saldrá a pista hasta al menos el segundo día, para maximizar el tiempo de desarrollo.
¿Cuál es la diferencia entre el Shakedown y las dos pruebas de pretemporada?
Un Shakedown se refiere a la primera vez que un equipo pone en marcha un coche nuevo. Es esencialmente una revisión de pretemporada donde se comprueba el correcto funcionamiento de todos los componentes. Normalmente limitado a 200 km y realizado por separado, en 2026 estas sesiones se extenderán a tres días con la introducción de un Shakedown oficial con todos los equipos en España.
Los coches de 2026 son una incógnita, totalmente nuevos y sin probar en condiciones reales, por lo que estos días son cruciales para identificar posibles problemas y garantizar la seguridad. Durante este tiempo, se buscarán fugas, fallos en el cableado o problemas de software, se identificarán errores en la electrónica y la hidráulica, y se verificará que todas las piezas encajen correctamente y funcionen como deben.
Además, se trabajará en estrecha colaboración con el equipo Mercedes-AMG High Performance Power Trains para asegurar el correcto funcionamiento del motor. El enfoque principal será operativo, más que de rendimiento, para ahorrar tiempo de cara a las pruebas en Bahréin. Aunque no se descartan algunas pruebas de rendimiento, no serán la prioridad en esta fase.
