La Pascua se ha consolidado como una de las festividades religiosas más importantes para la familia real británica, marcando un momento de reunión y tradición. El epicentro de estas celebraciones es el Castillo de Windsor, donde los miembros de la corona se reúnen para asistir juntos a la misa dominical en la Capilla de San Jorge.
Para los británicos y los turistas, este evento representa una de las pocas oportunidades del año para ver a la mayoría de los miembros de la familia real juntos y a corta distancia, ya que el camino hacia la misa permite que los observadores se acerquen considerablemente.
Tradiciones y gestos reales
Más allá del domingo, el calendario pascual incluye el Jueves Santo, una fecha en la que el monarca mantiene una tradición que se remonta a la Alta Edad Media: la entrega de las llamadas “Maundy money”. Estas monedas especiales son distribuidas a personas que se han destacado por su servicio a la comunidad, simbolizando el espíritu de servicio a los demás.

En cuanto a las costumbres más ligeras, mientras que el teñido de huevos es una actividad presente, se aclara que el rey Carlos III no sigue la tradición centroeuropea de la “pomlázka” (el uso de varitas de sauce), ya que se trata de un hábito ajeno a las costumbres británicas.
El crecimiento de los príncipes
Las apariciones públicas de los hijos de Kate y William han generado comentarios entre el público. El príncipe George ha sorprendido al alcanzar ya una estatura cercana a la de su madre, mientras que la princesa Charlotte ha dejado boquiabiertos a muchos al lucir ya como una joven dama.
Finalmente, el rey Carlos III aprovechó estas fechas para enviar un mensaje de felicitación a todo el mundo cristiano y, en un gesto de apertura, invitó a nuevos miembros de la familia a acompañarlo durante la misa de Pascua.
