El proyecto de la futura aeronave de combate franco-alemana, conocido como FCAS, uno de los grandes proyectos de colaboración europea en el ámbito de la defensa, se encuentra en riesgo. Berlín, según fuentes de Reuters, está considerando la adquisición de aviones de combate F-35 adicionales de Estados Unidos para cubrir la brecha que se está generando en el desarrollo. Esta situación se debe a las discrepancias entre los principales proveedores: la empresa francesa Dassault y Airbus, que representa los intereses de Alemania y España. Airbus propone dividir el proyecto por la mitad, para que cada empresa desarrolle su propio caza.
En junio de 2019, Francia, Alemania y España se comprometieron a producir un avión de combate de sexta generación. El proyecto, presentado en el Salón Aeronáutico de París, recibió el nombre de Future Combat Air System, o FCAS en sus siglas en inglés.
El objetivo es desarrollar una aeronave que, a partir de 2040, reemplace los aviones de combate franceses Rafale y el europeo Eurofighter. Hace apenas tres años, todas las partes involucradas se mostraban optimistas. “Continuaremos desarrollando tecnologías importantes, como las cuánticas, la inteligencia artificial, los drones o la nube de combate. El proyecto FCAS no se limita a los aviones, es algo mucho más global y complejo”, declaró en abril de 2023 el ministro de Defensa francés, Sébastien Lecomu.
Desacuerdos sobre tecnologías y distribución de competencias
Sin embargo, en el último año el programa ha estado plagado de problemas debido a prolongadas disputas industriales entre Dassault Aviation y Airbus en relación con las tecnologías individuales y la distribución de competencias. Airbus, representando a Alemania, ya ha declarado que apoyaría la división en dos proyectos diferentes, una postura a la que también se ha sumado el principal sindicato alemán, IG Metall, instando al gobierno alemán a apoyar su propio desarrollo con Airbus.
“No es un problema entre gobiernos o naciones. Es un problema que existe entre las empresas y que no podemos resolver fácilmente”, afirmó el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius.
Según varios medios, el gobierno de Berlín ya ha comenzado a alejarse del ambicioso proyecto y se prepara para un retraso en el plazo previsto de finalización de catorce años. La adquisición de aviones de combate F-35 adicionales de Estados Unidos se plantea como una solución para cubrir esta brecha, aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva.
Según el canciller alemán Friedrich Merz, Francia necesita una aeronave capaz de transportar armas nucleares y de aterrizar en portaaviones, requisitos que no son prioritarios para las fuerzas armadas alemanas. El canciller también ha expresado otras dudas sobre el proyecto, preguntándose, por ejemplo, si en aproximadamente dos décadas aún será necesaria una aeronave de combate pilotada desarrollada a un alto costo.
No obstante, este no es el único proyecto de avión de combate europeo de sexta generación. También se encuentra en desarrollo el Global Combat Air Programme, conocido como GCAP, o anteriormente Tempest. Liderado por el Reino Unido, que colabora con Italia y Japón, este proyecto también enfrenta dificultades. Según fuentes italianas, los británicos se estarían apropiando de tecnologías sensibles y no las compartirían según lo planeado. Se espera que un prototipo funcional vuele ya el próximo año.
Šedivý: “Europa no sabe llegar a acuerdos, no es la primera vez”
El ex jefe del Estado Mayor y general del ejército en la reserva, Jiří Šedivý, afirma que las actuales disputas dentro del proyecto son una prueba de la heterogeneidad europea. Señala que situaciones similares han ocurrido en el pasado, recordando el primer intento de desarrollar un tanque de combate europeo.
Añadió que la unidad del continente en materia de defensa es, en la mayoría de los casos, más una declaración política que una realidad. El desarrollo de aviones de combate de nueva generación, que reemplazarían a los F-35 estadounidenses, contribuiría, según él, a la independencia europea de Estados Unidos.
