El Festival del Cine Campesino regresa a la región de Ardèche, Francia, del 16 al 25 de enero, para su cuarta edición, coincidiendo con un momento de fuerte crisis agrícola. Este evento único apuesta por el cine y el debate como herramientas para abrir el diálogo sobre los desafíos del mundo rural a toda la sociedad.
Más de 150 personas se dieron cita en la proyección inaugural el 16 de enero. El festival confirma que las cuestiones agrícolas trascienden el ámbito rural, generando un interés cada vez mayor. “El festival nació de la voluntad de los agricultores de crear un evento accesible a todos, para salir del aislamiento del mundo agrícola”, explica Mathieu Poisson, organizador y representante de la Confederación Paysanne Ardèche, entidad que impulsa el evento.
Una de las características distintivas del festival es que está completamente organizado por agricultores del sindicato, desde la selección de las películas hasta la animación de las veladas y los debates con el público. “Otra particularidad es que estamos presentes en todo el departamento”, subraya Poisson.
En esta cuarta edición, el festival se extiende a quince municipios, desde el norte hasta el sur de Ardèche, una elección deliberada. “Queremos destacar la diversidad de los territorios de Ardèche. Vamos a todas partes, no solo a los centros urbanos”, explica el organizador.
Esta itinerancia es posible gracias a asociaciones que permiten instalar salas de cine incluso en lugares donde no las hay, facilitando así el encuentro con diferentes públicos y acercándose a los habitantes.
El festival se celebra, por segunda vez, en plena crisis agrícola, tras una edición de 2024 que ya resonó con la actualidad. “Esto demuestra que anticipamos la necesidad de poner estos temas sobre la mesa y debatirlos con todos”, afirma Poisson.
El acceso a una alimentación de calidad, la sostenibilidad de la ganadería y el pastoreo en los territorios, el reparto de los recursos, la transmisión de las explotaciones agrícolas y el apoyo a los agricultores en dificultades son algunos de los temas que se abordarán a lo largo del festival. “La selección de las películas refleja las preocupaciones actuales. Demuestra que el movimiento agrícola no surge de la nada”, insiste el organizador, mencionando un trabajo de selección que se ha llevado a cabo durante varios meses. “Lo interesante es inscribir el debate en la duración, no solo en la reactividad mediática de una entrevista”.
Cada proyección va seguida de un espacio de intercambio con el público, a menudo en presencia de directores, científicos o actores del mundo agrícola. “Es otra forma de acción, más preparada, que también permite la pedagogía y escuchar lo que la gente tiene que decir”, explica Poisson.
A pesar de la gravedad de los temas tratados, los organizadores buscan mantener un tono constructivo. “Intentamos mantener una nota de positivismo y mostrar que la agricultura campesina puede ser una solución a muchos problemas”, concluye Mathieu Poisson.
