El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha admitido su derrota en las elecciones parlamentarias celebradas este domingo, poniendo fin a 16 años de mandato. El líder de la oposición de centro-derecha, Péter Magyar, y su partido Tisza, se alzaron con una victoria contundente que marca un giro político en el país.
Resultados y supermayoría parlamentaria
Con más del 98% de los votos contabilizados al cierre de la medianoche hora local, los resultados indican que el partido Tisza de Magyar se encamina a asegurar dos tercios de los escaños en el parlamento. En contraste, el partido Fidesz de Orbán obtendría aproximadamente 55 de los 199 escaños, una reducción drástica frente a los 135 que controlaba previamente.
Datos parciales publicados durante la jornada mostraron al partido Tisza con un 52.49% de los votos, mientras que Fidesz alcanzó el 38.83%, con el 53.45% de los distritos ya contabilizados. Orbán describió el resultado como «doloroso» pero «claro» al felicitar a Magyar por su triunfo.
Ejes de la campaña electoral
Péter Magyar basó su estrategia electoral en la lucha contra la corrupción, así como en problemáticas internas como el sistema de salud deficiente y el estancamiento de la economía húngara. Por su parte, Viktor Orbán intentó atraer el voto ciudadano apelando al temor de que Hungría pudiera verse involucrada en la guerra de Ucrania.
Durante un discurso ante miles de simpatizantes reunidos junto al río Danubio en Budapest, Magyar afirmó que los votantes habían «liberado a Hungría» del régimen de Orbán, asegurando que «la verdad prevaleció sobre las mentiras».
Impacto internacional
La victoria de Magyar es vista como un alivio para los líderes de la Unión Europea, dado que Orbán había sido considerado un obstáculo para la organización. Sin embargo, el resultado representa un golpe para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien brindó su apoyo al líder nacionalista y pro-ruso durante la campaña electoral.
