Google ha confirmado que el nuevo reloj Fitbit Edge carece de funcionalidad NFC para pagos móviles, una decisión tomada tras comprobar que menos del 1 % de los usuarios de su modelo anterior utilizaban la tecnología sin contacto para abonar compras o trayectos de transporte, según detallaron los datos de Android Authority.
El anuncio del nuevo dispositivo de la compañía tecnológica, revelado a principios de octubre, ha abierto un debate entre los usuarios de tecnología vestible, especialmente tras conocerse que el dispositivo se comercializará a un precio de salida de 179,99 dólares —o 179,99 dólares según Tom’s Guide y Amazon—.
Las prioridades técnicas que desplazaron al chip de pagos
Frente a la ausencia de pagos móviles, el modelo incorpora mejoras notables en su arquitectura interna y en sus sensores de bienestar físico. La firma explicó a los medios especializados que la eliminación de la tecnología de campo cercano permitió destinar recursos de desarrollo y espacio físico a componentes más demandados por la comunidad de compradores, priorizando la inclusión de mejoras solicitadas y un altímetro.
Entre las incorporaciones destaca la presencia de un altímetro integrado, diseñado para medir los cambios de altitud con precisión durante entrenamientos de senderismo o al subir tramos de escaleras, tal como señalan análisis de Engadget y Android Authority. Los ingenieros también reforzaron el conjunto de sensores sanitarios para incluir conectividad GPS integrada, un monitor óptico de frecuencia cardíaca, un sensor de temperatura cutánea sin contacto y una aplicación de electrocardiograma orientada a la detección de ritmos cardíacos irregulares como la fibrilación auricular.
La respuesta de los compradores ante la omisión del sistema sin contacto
La decisión de dejar fuera el sistema sin contacto generó reacciones mixtas entre los entusiastas de los dispositivos de actividad física. Las encuestas realizadas en medios del sector —como las reflejadas en sondeos de Android Authority con una participación de 354 votos donde un 58 % expresó su descontento— reflejan que una parte considerable de los compradores potenciales lamenta la imposibilidad de realizar transacciones comerciales directamente desde la muñeca.

No obstante, la compañía defendió el enfoque del equipo basándose en las métricas de uso recopiladas durante la comercialización del modelo anterior. Los registros internos revelaron que una proporción ínfima de la clientela utilizaba esta alternativa para abonar productos o servicios en comercios cotidianos, lo que inclinó la balanza hacia la optimización de la autonomía energética y la pantalla.
La autonomía y la pantalla AMOLED definen la propuesta de Fitbit
Con un panel AMOLED de 1,34 pulgadas y una caja fabricada en aluminio reciclado, el dispositivo busca un punto intermedio entre las bandas de actividad minimalistas y los relojes inteligentes de mayores dimensiones, según describen publicaciones como Gigazine y Engadget. Su batería ofrece una autonomía estimada de hasta siete días con una sola carga —condicionada al uso de configuraciones de ahorro energético según constata Stupiddope—, complementada con un sistema de carga rápida magnética que recupera energía en pocos minutos.
La comercialización del dispositivo incluye cuatro acabados estéticos denominados Matte Black, Fog, Olive y Canyon. El modelo llega al mercado respaldado por una estructura interna modular que facilita la sustitución de la batería, convirtiéndolo en el primer producto de la gama diseñado con criterios de reparabilidad para extender su vida útil, conforme reporta HardwareZone.
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