Una innovación de investigadores de la Universidad McGill podría cambiar la forma en que las mujeres se someten a la fecundación in vitro (FIV), al permitirles evitar las dolorosas inyecciones hormonales y, potencialmente, aumentar las tasas de éxito del procedimiento. Aunque la aprobación clínica aún está lejos, este avance ofrece una alternativa prometedora.
La clave está en un parche de microagujas activado por la luz. Este dispositivo podría eliminar la necesidad de las inyecciones diarias que preceden a la extracción de óvulos, un paso del proceso de FIV que a menudo resulta estresante y doloroso para las pacientes. Actualmente, las tasas de éxito de la FIV rondan el 30%, en parte debido a la dificultad de administrar las inyecciones en momentos precisos cada día.
“Uno de los problemas por los que la fecundación in vitro a menudo no funciona es que es difícil recordar inyectarse todos los días a la misma hora, y si se cometen errores en el momento de la inyección, esto podría comprometer el tratamiento”, explica Marta Cerruti, profesora de ingeniería de materiales en la Universidad McGill y autora principal del estudio publicado en la revista Small (nouvelle fenêtre) (en inglés).
El parche permite programar la liberación del medicamento en el momento deseado. Una mujer que necesite inyecciones hormonales podría llevar el parche en la piel durante una semana, durante la cual las inyecciones se administrarían automáticamente a la misma hora cada día. El parche está compuesto por microagujas de hidrogel rellenas de nanopartículas que, al ser estimuladas por luz infrarroja, liberan leuprolida, una hormona clave para la FIV.
Beneficioso para otras enfermedades
Es importante destacar que el parche de microagujas activado por la luz no es una tecnología nueva en sí misma. La innovación radica en que es la primera vez que un parche de este tipo no libera ninguna sustancia extraña en el organismo. Tradicionalmente, para liberar un medicamento con la luz, se necesita luz ultravioleta, que es conocida por ser cancerígena y debe evitarse.
Lo que hicimos fue colocar en el parche nanopartículas muy particulares que son capaces de transformar la luz infrarroja en luz ultravioleta.
El objetivo era utilizar estas nanopartículas sin liberarlas en el cuerpo, ya que podrían ser dañinas. “Con esta idea de la tecnología de microagujas, las colocamos en una matriz que tiene microagujas que impiden que las nanopartículas pasen al cuerpo. Solo se libera el medicamento a través de las partículas con la luz infrarroja”, explica Cerruti.
Por el momento, se han realizado pruebas en ratas. Antes de pasar a los ensayos clínicos en humanos, se deben realizar más pruebas en animales más grandes. Por lo tanto, podrían pasar varios años antes de que Health Canada evalúe el dispositivo y decida aprobarlo o no. A largo plazo, esta tecnología podría ser útil para otras afecciones de salud, como la diabetes o la esclerosis múltiple.
