El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha anunciado su intención de revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico global como consecuencia directa del conflicto en Irán. Esta medida responde al incremento de las presiones inflacionistas provocadas por las interrupciones en el suministro energético.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, advirtió el pasado 6 de abril en una entrevista con la agencia Reuters que la situación actual está orientando todas las trayectorias económicas hacia un escenario de precios más elevados y un crecimiento más reducido.
El impacto en el mercado energético ya se ha cuantificado, registrándose una disminución de aproximadamente el 13% en el suministro global de petróleo crudo debido a la guerra.
Anteriormente, el FMI había proyectado una tasa de crecimiento económico mundial del 3,3% para este año y del 3,2% para el próximo. Sin embargo, Georgieva sugirió que estas cifras podrían ser ajustadas a la baja, señalando que, de no haber ocurrido el conflicto, habría existido margen para elevar ligeramente dichas previsiones.
Desde el organismo multilateral se advierte que, incluso si la guerra finaliza en el corto plazo, el resultado inevitable será un aumento en las previsiones de inflación y una ligera caída en el crecimiento. No obstante, el análisis subraya que el impacto económico sería incalculablemente mayor en caso de que el conflicto se prolongue en el tiempo.
