El uso de activos rusos congelados, punto central de la cumbre de la UE en Bruselas
La Unión Europea (UE) se enfrenta a un momento crucial para su credibilidad en la cumbre de líderes que se celebra este jueves en Bruselas. En la agenda, una decisión compleja y trascendental: la utilización de los activos rusos congelados para apoyar a Ucrania.
Ante la disminución del apoyo financiero y militar estadounidense, tras la decisión de Donald Trump, los europeos se han comprometido a asegurar la mayor parte de la ayuda a Kiev durante los próximos dos años. De no llegar a un acuerdo, Ucrania podría quedarse sin fondos a partir del primer trimestre de 2026.
“Si no logramos hacerlo, la capacidad de acción de la Unión Europea se verá gravemente comprometida durante años, e incluso por más tiempo”, advirtió el canciller alemán, Friedrich Merz, a principios de semana.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, viajará a Bruselas para persuadir a sus aliados europeos de la importancia de esta decisión, después de casi cuatro años de conflicto.
Actualmente, se barajan dos opciones. La UE podría recurrir a la emisión de deuda, una alternativa a la que se muestran reticentes varios países, entre ellos Alemania, y a la que se opone rotundamente Hungría. Sin embargo, una decisión de este tipo requiere la unanimidad de todos los Estados miembros.
La alternativa pasa por recurrir a los activos rusos congelados, que ascienden a 210.000 millones de euros, la mayor parte de los cuales se encuentran en Bélgica, bajo la custodia de la sociedad Euroclear, una institución financiera con sede en Bruselas. Estos fondos podrían utilizarse para financiar un “préstamo de reparación” de 90.000 millones de euros a Kiev, e incluso una cantidad mayor si fuera necesario.
Una amplia mayoría de los países de la UE apoya esta solución, ya que no supondría un coste para los contribuyentes, enviaría una señal clara de compromiso con Ucrania y representaría un mensaje de independencia en un contexto en el que estos activos también son objeto de negociaciones de paz lideradas por Washington.
“Los activos rusos pueden cambiar el rumbo de la situación para Europa y para Ucrania”, insistió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo. “Es el momento de la independencia de Europa”, afirmó con contundencia.
Sin embargo, para que esta opción prospere, es necesario convencer a Bélgica, que tiene la llave de la bóveda. Su primer ministro, Bart De Wever, ha reiterado en numerosas ocasiones que su país no debe ser el único en asumir las consecuencias de posibles represalias legales y financieras por parte de Moscú.
