Las personas que viven con el VIH ahora tienen una esperanza de vida mucho mayor gracias a tratamientos eficaces, pero el envejecimiento presenta nuevos desafíos, incluyendo la fragilidad en personas con VIH y un mayor riesgo de caídas. La fragilidad es un síndrome caracterizado por una disminución de la fuerza, la resistencia y las reservas fisiológicas, lo que hace que los adultos mayores sean más vulnerables a enfermedades, discapacidad y lesiones. La prefragilidad es una etapa más temprana y leve en el mismo espectro.
La fragilidad en personas con VIH se vincula a importantes pérdidas de salud
Utilizando un modelo de análisis de decisiones llamado Modelo de Política de Fragilidad, investigadores simularon adultos mayores de 40 años con VIH y supresión viral en los Estados Unidos, lo que representa a unos 522.000 individuos. La edad promedio de estos participantes fue de 56 años, el 25% eran mujeres y casi la mitad ya se encontraban en un estado de prefragilidad o fragilidad. El modelo proyectó una esperanza de vida restante de poco más de 20 años, con alrededor de 12 de esos años viviendo con prefragilidad o fragilidad y aproximadamente 10 caídas por persona a lo largo de su vida.
Al escalar los resultados a nivel nacional, la carga clínica proyectada de la fragilidad en personas con VIH fue significativa. La prefragilidad por sí sola se asoció con la pérdida de 31.000 años de vida y 214.000 años de vida ajustados por calidad (AVAC), junto con 5.000 millones de dólares en costos de atención médica de por vida. La fragilidad completa se vinculó a la pérdida de 1,35 millones de años de vida, 1,09 millones de AVAC y 8.800 millones de dólares en costos, mientras que las caídas representaron una pérdida adicional de 183.000 años de vida, 141.000 AVAC y 3.400 millones de dólares en costos.
Por qué la fragilidad en personas con VIH es importante para la práctica clínica
Para los clínicos que trabajan en la atención del VIH, estos resultados de modelado subrayan que la fragilidad en personas con VIH no es una preocupación marginal, sino un importante factor de pérdida de vida saludable y gasto. Aunque el estudio se basa en proyecciones en lugar de un seguimiento clínico directo, sugiere que la identificación, prevención y el tratamiento sistemáticos de la prefragilidad, la fragilidad y las caídas podrían generar beneficios clínicos y económicos sustanciales en esta población. La integración de evaluaciones simples de fragilidad, cribado de riesgo de caídas e intervenciones dirigidas, como ejercicio, manejo de la salud ósea y revisión de medicamentos, en la atención rutinaria del VIH puede ayudar a los pacientes mayores a mantener su independencia y calidad de vida a medida que envejecen.
Referencia
Smith KC et al. Modeled health and economic burden of frailty and falls among adults with HIV. JAMA Netw Open. 2026;9(1):e2554809.
