Francia enfrenta un punto de inflexión demográfico histórico. Por primera vez desde 1944, el país registró un saldo natural negativo en 2025. La tasa de fecundidad ha caído drásticamente de 2 a 1,56 hijos por mujer en una década, marcando el fin de su tradicional “excepción demográfica”. El debate público, sin embargo, ignora la causa más evidente: la crisis de la vivienda.
El mercado inmobiliario francés se ha convertido, según los análisis, en el método anticonceptivo más eficaz del país. La relación entre el acceso a la vivienda y la natalidad es una causalidad demostrada por la ciencia económica. Estudios internacionales indican que la renuncia a la compra de una vivienda precede y provoca la renuncia a tener hijos. Esta tendencia de “resignación” se extiende al proyecto familiar en general. Las dificultades para acceder a una vivienda explican hasta el 51% del descenso en la tasa de fecundidad.
En Estados Unidos, el fuerte aumento de los precios inmobiliarios ha impedido el nacimiento de 13 millones de niños en los últimos treinta años. Francia no escapa a esta dinámica.
