El prolífico director Frederick Wiseman, cuyo trabajo documental innovador arrojó luz sobre aspectos de la sociedad hasta entonces en la sombra, falleció el 16 de febrero a los 96 años de edad. Conocido por su enfoque observacional y su compromiso con la exploración de instituciones sociales complejas, Wiseman dejó un legado imborrable en la historia del cine documental.
A lo largo de una carrera que abarcó más de cinco décadas, Wiseman dirigió más de 40 largometrajes, incluyendo títulos emblemáticos como Titicut Follies (1967), una mirada cruda a las condiciones en un hospital psiquiátrico, y High School (1968), un retrato sin adornos de la vida adolescente en una escuela secundaria estadounidense. Su obra se caracterizó por la ausencia de narración en off, permitiendo que las imágenes y los sonidos hablaran por sí mismos, invitando al espectador a formar sus propias conclusiones.
Wiseman abordó una amplia gama de temas, desde el sistema judicial y las fuerzas del orden hasta la medicina, la educación y el mundo del arte. Sus películas a menudo planteaban preguntas incómodas sobre el poder, la autoridad y la ética, desafiando al público a examinar críticamente las estructuras sociales que dan forma a nuestras vidas.
