La necesidad de una base legal sólida y una definición precisa del alcance y las limitaciones de ciertos aspectos se ha vuelto imperativa. Esta claridad es fundamental para evitar comprometer principios esenciales.
La falta de una fundamentación jurídica adecuada y la ambigüedad en la delimitación de responsabilidades y facultades pueden generar incertidumbre y riesgos significativos. Por ello, resulta crucial establecer un marco normativo que garantice la seguridad jurídica y promueva la transparencia en las operaciones.
Una definición clara del alcance y las limitaciones no solo facilita la comprensión de las reglas del juego, sino que también contribuye a la eficiencia y la predictibilidad en la toma de decisiones. Esto es especialmente relevante en entornos dinámicos y complejos, donde la adaptación a los cambios regulatorios es constante.
En resumen, la exigencia de una base legal robusta y una delimitación precisa de competencias es un requisito indispensable para mantener la integridad de los principios fundamentales y fomentar un desarrollo sostenible y equitativo.
