El joven deportista Kelly, miembro de la Academia del Liverpool desde 2018 (formalmente desde 2020), enfrenta un riguroso calendario de viajes debido a su participación en el equipo senior de St. Kitts y Nevis. Según sus declaraciones, el itinerario implica vuelos directos, entrenamientos y partidos, con poco tiempo de descanso. “Ahora es directamente un vuelo allí, entrenamiento, jugar, volar y volver directamente”, explica. “Así que ya no hay mucho tiempo libre. Definitivamente vale la pena.”
Los desplazamientos suelen ser extensos. En el caso de los partidos en St. Kitts y Nevis, normalmente incluye una escala de un día en Miami: un vuelo desde Londres a Miami, una jornada en la ciudad, y luego de Miami a St. Kitts. A pesar de la exigencia, Kelly destaca las ventajas del clima: “Realmente vale la pena, ¡hace sol allá!”.
La experiencia de jugar en un nivel superior es fundamental para su desarrollo. “Obviamente, es un partido senior, por lo que es muy diferente. Es bueno tener una idea de cómo es el juego masculino”, comenta. “Al cien por cien me está preparando. Jugar en ese ambiente con hombres y estar en un vestuario masculino, las pequeñas cosas me están preparando para el futuro que quiero.”
Además del aspecto deportivo, Kelly expresa su orgullo por representar al país de sus padres. “Mi madre y mi padre, ambos son de St. Kitts y Nevis. Me enorgullece mucho saber que estoy representando al equipo senior del país.”
Como muestra de su afecto y gratitud, planea enmarcar la camiseta de su debut para regalársela a su padre. “Estaban muy orgullosos y lo vieron por televisión.”
Kelly también tiene una anécdota curiosa: podría haber tenido la mejor vista de uno de los goles más importantes jamás marcados en Anfield.
