Astrónomos han identificado recientemente una verdadera anomalía cósmica: una galaxia tan tenue y con tan pocas estrellas visibles que, según los cálculos, solo puede existir si el 99,9% de su masa está compuesta de materia oscura. El 0,1% restante corresponde a materia convencional.
Aunque se encuentra a unos 300 millones de años luz de distancia, la galaxia es prácticamente invisible. Solo destacan cuatro cúmulos globulares, pequeñas concentraciones de estrellas que parecen barrios aislados en medio del vacío. Durante años, estos cúmulos estelares en el cúmulo de Perseo se consideraron objetos independientes.
Tras un exhaustivo análisis, un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters presenta evidencia sólida de que estos cúmulos globulares forman parte de la misma galaxia, dominada por la materia oscura. Tentativamente nombrada CDG-2 (Candidate Dark Galaxy-2), se ha convertido en la primera galaxia detectada solo a través de sus fragmentos más brillantes.
Los autores combinaron observaciones de los telescopios Hubble, Euclid y Subaru, tres de los instrumentos más potentes disponibles, para estudiar los cuatro cúmulos. Al combinar sus datos, pudieron revelar un brillo difuso y extremadamente tenue a su alrededor. Esta luz residual es una clara señal de que existe una galaxia subyacente tan tenue que los sensores la habían pasado por alto.
Galaxias Dominadas por la Materia Oscura
El análisis preliminar indica que CDG-2 tiene una luminosidad total equivalente a unos seis millones de soles. Los cuatro cúmulos globulares contribuyen aproximadamente con el 16% de ese brillo, una proporción inusualmente alta. Esta distribución sugiere que, a pesar de su baja luminosidad, la galaxia está gravitacionalmente bien “ligada”, lo que implica un halo de materia oscura particularmente denso. Los astrónomos estiman que esta estructura invisible representa entre el 99,94% y el 99,98% de la masa total.
Según los modelos actuales, la materia oscura constituye entre el 70% y el 80% de la masa del universo. Aunque aún no conocemos la naturaleza exacta de sus partículas, debido a que no emiten ni interactúan con la luz, su influencia gravitacional es evidente a escalas cósmicas.
No es sorprendente que las galaxias estén dominadas por la materia oscura; de hecho, su presencia explica la estabilidad y el movimiento de las estrellas en sistemas como la Vía Láctea. Por ejemplo, los últimos modelos de comportamiento estelar indican que nuestra galaxia está cubierta por un halo cuya proporción es de alrededor del 90% de materia oscura.
Sin embargo, el caso de CDG-2 es extremo: una galaxia con casi ninguna estrella, sostenida casi en su totalidad por un halo invisible. Este tipo de objeto, las llamadas “galaxias oscuras”, está comenzando a aparecer en los registros astronómicos. Más allá de su rareza, los científicos las buscan porque funcionan como laboratorios naturales para explorar los límites de la materia oscura y probar los modelos actuales de formación de galaxias.
