Se observa una ironía en el debate actual sobre los precios de la gasolina. Durante la presidencia de Joe Biden, muchos argumentaban que el presidente no tenía control sobre los precios del combustible. Ahora, se repiten críticas similares, pero dirigidas a la administración actual.
Según datos recientes, el precio promedio de la gasolina ha aumentado en más de un dólar por galón desde principios de febrero, alcanzando los 3.912 dólares, un nivel no visto desde octubre de 2022. El presidente Trump ha justificado este aumento, argumentando que eliminar las amenazas de Irán justifica un incremento temporal en los precios.
A pesar de esto, la asequibilidad fue un pilar de la campaña de Trump en 2024, y los demócratas han aprovechado el tema, calificándolo incluso de “estafa”. Sin embargo, las encuestas muestran que Trump ha tenido un desempeño deficiente en este tema durante meses, incluso antes del reciente aumento de los precios.
Charles Franklin, director de la encuesta de la Marquette Law School, señaló que los bajos precios de la gasolina fueron un factor positivo para Trump en enero, pero ahora se han convertido en un punto débil debido a la combinación de la inflación y el costo de vida.
Tanto Trump como sus aliados han atribuido históricamente los bajos precios de la gasolina a su administración, utilizando los precios más altos durante la administración Biden como argumento de campaña. A finales de 2018, los precios de la gasolina disminuyeron debido al aumento de la oferta por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
