GINEBRA — Un informe de las Naciones Unidas (ONU) publicado este jueves advierte que los crecientes ataques e traslados forzosos de palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania “generan preocupación por la limpieza étnica”.
Según el organismo, el impacto acumulado de las acciones militares israelíes durante la guerra en Gaza y el bloqueo de la región ha deteriorado las condiciones de vida hasta el punto de hacerlas “cada vez más incompatibles con la existencia continuada de los palestinos como grupo en Gaza”.
El informe detalla que los “ataques intensificados, la destrucción metódica de barrios enteros y la negación de asistencia humanitaria parecen apuntar a un cambio demográfico permanente en Gaza”. Junto con los traslados forzosos, que parecen buscar un desplazamiento definitivo, esto “genera preocupación por la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania”.
El período analizado en el informe abarca del 1 de noviembre de 2024 al 31 de octubre de 2025. Se destaca el “uso sistemático de la fuerza ilegal” por parte de las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este anexionada.
El documento también señala la existencia de “detenciones arbitrarias generalizadas” y la “demolición ilegal a gran escala” de viviendas palestinas, con el objetivo, según el informe, de “discriminar, oprimir, controlar y dominar sistemáticamente al pueblo palestino”.
Estas acciones están alterando “el carácter, el estatus y la composición demográfica de Cisjordania ocupada, lo que genera serias preocupaciones sobre la limpieza étnica”, añade el informe.
‘Una elección inhumana’
En Gaza, el informe condena la continua muerte y mutilación de “un número sin precedentes de civiles”, la propagación de la hambruna y la destrucción de la “infraestructura civil restante”.
Durante los 12 meses cubiertos por el informe, al menos 463 palestinos, incluidos 157 niños, habrían muerto de hambre en Gaza, según el documento.
“Los palestinos se enfrentan a la elección inhumana de morir de hambre o arriesgarse a ser asesinados mientras intentan conseguir alimentos”, se afirma en el informe.
La hambruna, la malnutrición y las muertes “previsibles y repetidamente anunciadas” son resultado directo de las acciones del gobierno israelí, según el informe. Cualquier uso del hambre de civiles como método de guerra constituye un crimen de guerra, y dependiendo de la intención, también podría constituir genocidio.
Durante el período analizado, Hamás y otros grupos armados palestinos continuaron reteniendo a rehenes israelíes y extranjeros secuestrados durante el ataque a Israel el 7 de octubre de 2023, con vida o muertos, como “moneda de cambio”.
La oficina de derechos humanos considera que el trato a los rehenes constituye un crimen de guerra.
“Las fuerzas israelíes, Hamás y otros grupos armados palestinos cometieron graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza, violaciones graves y abusos del derecho internacional de los derechos humanos y crímenes de atrocidad”, concluye el informe.
La impunidad ‘mata’
El martes, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, de extrema derecha, prometió fomentar la “emigración” de los territorios palestinos.
Cisjordania constituiría la mayor parte de cualquier futuro Estado palestino, pero muchos en la derecha religiosa israelí la consideran territorio israelí.
El informe de la oficina de derechos humanos publicado este jueves concluye que las prácticas israelíes “indican un esfuerzo concertado y acelerado para consolidar la anexión de grandes partes del Territorio Palestino Ocupado y negar el derecho de los palestinos a la autodeterminación”.
Señala que existe un clima generalizado de impunidad por las graves violaciones del derecho internacional cometidas por las autoridades israelíes en los territorios palestinos.
“La impunidad no es abstracta, mata”, declaró el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, en un comunicado. “La rendición de cuentas es indispensable. Es un requisito previo para una paz justa y duradera en Palestina e Israel”.
En un comunicado, la misión de Israel ante la ONU en Ginebra no abordó directamente la principal afirmación del informe.
Sin embargo, acusó a la oficina de derechos humanos de estar “inmersa en una viciosa campaña de demonización y desinformación” contra Israel y la acusó de “promover con entusiasmo la incitación, la distorsión y la desinformación”.
Si Turk “estuviera preocupado por la rendición de cuentas”, añadió, “debería abordar las responsabilidades y obligaciones del liderazgo palestino y de los grupos armados palestinos en materia de derechos humanos de los palestinos, y sus violaciones tanto contra palestinos como contra israelíes”.
