Durante mucho tiempo, el entrenamiento cerebral se consideró sobrevalorado en lo que respecta a la prevención de la demencia. Ahora, investigadores de Estados Unidos presentan en un estudio datos sorprendentes: un entrenamiento cognitivo específico de “velocidad” puede reducir en torno a un 25% el riesgo de recibir un diagnóstico de demencia, aunque solo si se mantiene un programa de actualización regular.
Ein FUNKE Liebe
Alle zwei Wochen sonntags: Antworten auf Beziehungsfragen – ehrlich, nah und alltagstauglich.
Ein FUNKE Liebe
Alle zwei Wochen sonntags: Antworten auf Beziehungsfragen – ehrlich, nah und alltagstauglich.
Los resultados provienen del estudio ACTIVE, una de las investigaciones más grandes y prolongadas sobre el entrenamiento cognitivo en personas mayores. Más de 2.800 participantes mayores de 65 años fueron observados durante más de dos décadas. Los participantes fueron divididos en cuatro grupos: uno realizó un entrenamiento de “velocidad” basado en ordenador, en el que debían reaccionar rápidamente a escenas de tráfico y recordar detalles. Otros dos grupos entrenaron la memoria o estrategias de pensamiento, mientras que un cuarto sirvió como grupo de control.

El entrenamiento cerebral reduce el riesgo de demencia en un 25 por ciento
Un factor crucial fueron las llamadas sesiones de “impulso”: bloques de entrenamiento adicionales un año y tres años después del programa inicial. Solo los participantes del grupo de entrenamiento de velocidad que aprovecharon estas actualizaciones se beneficiaron a largo plazo. Su probabilidad de recibir un diagnóstico de demencia fue un 25% menor que en el grupo de control. Aquellos que solo completaron el entrenamiento básico no mostraron ningún efecto medible.
Aún no está claro por qué el entrenamiento de velocidad es particularmente eficaz. Los investigadores sospechan que los ejercicios se basan en gran medida en el aprendizaje implícito, procesos que ocurren de forma inconsciente y producen cambios especialmente estables en el cerebro. Además, el entrenamiento adaptativo aumenta continuamente la dificultad de las tareas, lo que promueve la atención y la velocidad de reacción. Esto podría fortalecer la llamada “reserva cognitiva”, una especie de amortiguador del cerebro contra el daño relacionado con la edad.

“Es importante desafiar al cerebro regularmente”
Los neurocientíficos enfatizan, sin embargo, que no se trata de realizar ejercicios informáticos a diario. “Es importante desafiar al cerebro regularmente”, afirma Andrew Budson de la Universidad de Boston, según la revista científica New Scientist. Aprender nuevas habilidades, probar deportes o ser activo en trabajos manuales también entrena la atención y la velocidad de reacción, y puede retrasar la aparición de la demencia.
En la práctica, esto significa: empezar pronto, ser constante y buscar desafíos variados. El entrenamiento cerebral por sí solo no es una panacea, pero a largo plazo es un componente eficaz para fortalecer la salud mental en la vejez.
