Una nueva investigación sugiere que nuestros genes juegan un papel fundamental en la determinación de nuestra esperanza de vida. El estudio indica que la predisposición genética es el factor más importante, superando a otros como el estilo de vida o el entorno.
Si bien factores como la dieta, el ejercicio y la atención médica son importantes para la salud, la investigación destaca que la base genética establece un límite potencial para la longevidad de cada individuo.
Los hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la medicina personalizada y la comprensión de las enfermedades relacionadas con la edad. Comprender la influencia de los genes podría ayudar a desarrollar estrategias más efectivas para promover un envejecimiento saludable.
