El colombiano Jonnathan Obando Acero, de 31 años, sigue los pasos de su padre, Guillermo, también “artista motociclista”. Participó en las giras de 2011 y 2012 del circo Arlette Gruss, junto a otros siete compatriotas, llevando esta popular atracción de su país a Europa y China. Allí, la conocen como “El Globo de la muerte”. “Comencé a los 17 años”, cuenta Obando Acero. “Al principio, mi padre no estaba de acuerdo, porque sabe lo peligroso que es. Pero insistí, insistí. Lo veía hacerlo desde pequeño”. En Bogotá, las pistas de motociclismo eran parte de su vida diaria. Su madre era bailarina y su abuelo tenía su propio circo, llamado American Circus.
Confianza
Los ocho intrépidos que acompañan a Jonnathan Obando Acero provienen de toda Sudamérica: seis colombianos, un venezolano, un peruano y un argentino. “Yo me aseguro de la armonía dentro del grupo”, explica su líder, Victor Manuel Rivera, de 45 años y originario de Manizales, Colombia. “Debe haber buena relación entre cada uno. Ya seamos cuatro, seis o nueve, tenemos que ser uno solo. El respeto mutuo y la confianza son la clave”.
Victor Manuel Rivera et Jonnathan Obando Acero.
E. C.
La confianza es fundamental, tanto en sus compañeros como en el equipo. Cada uno se encarga del mantenimiento de su propia moto, motocicletas todo terreno Yamaha TTR 125 especialmente preparadas para esta disciplina. Los neumáticos de tacos han sido reemplazados por modelos de carretera, ligeramente más inflados de lo habitual, y la cadena no está tan tensa como en un uso convencional. “Mi función principal es asegurarme de que las motos estén siempre en perfecto estado”, subraya Victor Manuel Rivera. Su velocidad máxima, al girar dentro de la esfera, alcanza los 50 km/h.
Como un pianista que practica sus escalas
¿En qué piensan al ponerse el casco? “En la familia y en Dios”, responde Victor Manuel Rivera. “Dejamos atrás todas las preocupaciones de la vida para concentrarnos al 100% en lo que vamos a hacer dentro de esta esfera gigante”. Se entrenan dos o tres veces por semana, durante unas dos horas, en condiciones reales, como un pianista que practica sus escalas.
“Al principio, mi padre no estaba de acuerdo, porque sabe lo peligroso que es. Pero insistí, insistí”
Han ocurrido accidentes, generalmente debido a fallos mecánicos, “que lamentablemente no se pueden controlar”, como un pinchazo, o a errores humanos. Victor Manuel Rivera muestra una larga cicatriz en su antebrazo derecho. Jonnathan Obando Acero ha sufrido lesiones en el peroné y el tobillo. “A veces, solo son moretones”. Antes de lanzarse, realizan una última reunión informativa. La señal de inicio es un gesto con la cabeza. Ante cualquier alerta, “¡Para abajo!”, grita uno de ellos y todos descienden con calma. El récord mundial lo ostenta el circo alemán Flic Flac, con 11 pilotos a la vez. ¿Es posible superarlo? “Están todos preparados”, observa el más experimentado.
