El Grand Slam de París, celebrado en el Accor Hotels Arena, dio inicio a su competición con una ceremonia inaugural encabezada por Marius Vizer, presidente de la Federación Internacional de Judo (FIJ), y Stéphane Nomis, presidente de la Federación Francesa de Judo.
Previo a los combates, Vizer otorgó un diploma de embajador de la FIJ a Daniel Gyurta y un cinturón negro honorario a Raja Sapta Oktohari. La jornada competitiva comenzó con la categoría de -48 kg, donde la judoca local, Shirine Boukili, conquistó el oro en una emocionante final, logrando su segundo título de Grand Slam en París.
En la categoría de -60 kg, el azerbaiyano Balabay Aghayev se alzó con la victoria, obteniendo la medalla de oro en un combate reñido decidido por un único yuko. La medalla fue impuesta por Patrick Karam, vicepresidente de la región de Île-de-France, y entregada por Timur Kemell, invitado de la FIJ.
La kosovar Distria Krasniqi, campeona olímpica, demostró su calidad en -52 kg, asegurando el oro con una técnica impecable. Peter Csanyi, director general del Grupo OTP, fue el encargado de entregarle la medalla. Por su parte, el japonés Takeshi Takeoka se coronó campeón en -66 kg, gracias a un potente waza-ari que definió el combate.
En la categoría de -57 kg, la francesa Sarah-Léonie Cysique deleitó al público local con su segundo oro en el torneo, conseguido con un waza-ari. Arnaud De Puyfontaine, director general de Vivendi, entregó la presea. Makhmadbek Makhmadbekov, de -73 kg, cumplió su sueño al ganar el oro en París, recibiendo la medalla de manos de Stephan Fox, presidente de la AIMS.
Finalmente, la brasileña Rafaela Silva dominó la categoría de -63 kg, forzando la rendición de su oponente y obteniendo su primer oro en esta nueva división de peso. Thomas Konietzko, presidente de la ICF, le entregó la medalla. La jornada concluyó con una gran energía, anticipando la segunda jornada y los enfrentamientos en las categorías de peso pesado.
