Durante este invierno, la influenza ha superado al COVID-19 en número de infecciones y hospitalizaciones, y su virulencia se está volviendo similar. Los datos de vigilancia de enfermedades respiratorias indican que la actividad de la influenza A, incluyendo la cepa aviar A (H5), está siendo monitoreada de cerca.
La información proporcionada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) destaca que los niveles de influenza se basan únicamente en Influenza A. Es importante tener en cuenta que los datos de aguas residuales pueden detectar la presencia de virus en una comunidad, incluso en personas sin síntomas, pero no pueden determinar la fuente del virus (humana, animal o productos animales).
Ante un aumento en la actividad de la influenza, los proveedores de atención médica están trabajando para prevenir los peores escenarios, y los distribuidores médicos y los sistemas de salud se están preparando para posibles aumentos tardíos en la temporada. La planificación estratégica de equipos también es crucial para reducir los riesgos asociados con la temporada de influenza.
