Las repercusiones del conflicto en Medio Oriente ya se perciben en Canadá, donde la incertidumbre económica está impulsando el incremento de las tasas.
Ante este escenario, el gobierno canadiense mantiene un monitoreo cercano de la evolución de la situación, priorizando la seguridad de sus ciudadanos y del personal diplomático desplegado en el extranjero.
En relación con los canadienses que se encuentran en Medio Oriente, se ha recomendado abandonar la región mientras existan opciones comerciales disponibles y siempre que consideren que es seguro hacerlo. Las autoridades advierten que la situación en la zona sigue siendo impredecible debido al conflicto armado en curso.
Asimismo, se ha señalado que un eventual recrudecimiento de las hostilidades podría dificultar la salida de los ciudadanos canadienses de la región y afectar la capacidad del Gobierno de Canadá para proporcionar servicios consulares.
