La situación en Irán y una nueva legislación en Italia acaparan la atención internacional. Según informes recientes, las protestas en Irán continúan, con un costo humano significativo. Se estima que más de 36.500 personas podrían haber muerto a manos de las fuerzas de seguridad desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre, aunque las organizaciones de derechos humanos advierten que estas cifras son probablemente subestimadas debido a las restricciones de acceso y los apagones de internet.
En el ámbito europeo, Italia ha adoptado una nueva ley sobre consentimiento sexual que redefine el delito de agresión sexual. La legislación ahora exige un consentimiento “libre y actual” para cualquier acto sexual, lo que supone un cambio importante con respecto a la normativa anterior, que se centraba principalmente en la evidencia de fuerza, amenazas o intimidación. La pena por agresión sexual bajo esta nueva ley oscila entre seis y doce años de prisión.
Esta reforma, impulsada por diputadas de diferentes partidos políticos, Michela Di Biase (Partido Demócrata) y Carolina Varchi (Hermanos de Italia), y respaldada por sus respectivos líderes, Elly Schlein y Giorgia Meloni, se describe como un cambio cultural. La nueva ley establece que el consentimiento debe ser dado libremente, conscientemente y de manera inequívoca en cada momento, y puede ser revocado en cualquier momento. Cualquier acto obtenido mediante coerción, engaño, abuso de poder o explotación de una condición física o psicológica se considera automáticamente no consensual.
Con esta actualización, el código penal italiano se alinea más estrechamente con los estándares internacionales, incluido el Convenio de Estambul. La implementación de la ley requerirá actualizaciones en los protocolos del sistema de justicia, capacitación para fiscales y tribunales, revisión de las directrices de investigación para las fuerzas del orden y adaptación de los servicios de apoyo a las víctimas.
