Moscú continúa intensificando sus ataques contra las instalaciones energéticas de Ucrania, dejando a miles de personas sin calefacción en medio de un crudo invierno.
Negociadores ucranianos llegaron el sábado a Estados Unidos para mantener conversaciones con Steve Witkoff, enviado del presidente Donald Trump, su yerno Jared Kushner y el secretario del Ejército, Dan Driscoll, con el objetivo de poner fin a casi cuatro años de guerra con Rusia.
Las negociaciones, que se espera se centren en garantías de seguridad y la recuperación post-bélica, tendrán lugar en Miami, coincidiendo con la proximidad del cuarto aniversario de la invasión rusa y en un momento en que Moscú ataca implacablemente la infraestructura energética ucraniana en pleno invierno.
El avance de las fuerzas rusas en el este de Ucrania se ha acelerado desde el otoño, y el Kremlin insiste en que tomará por la fuerza el resto del territorio ucraniano que reclama como ruso si la diplomacia fracasa.
Trump ha presionado por el fin de la guerra –la peor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial– y ha expresado su frustración con ambas partes, sin que se vislumbre un avance significativo.
También ha ejercido presión sobre Ucrania para que acepte términos de paz que, según Kiev, equivalen a una capitulación.
“Hemos llegado a Estados Unidos”, declaró Kyrylo Budanov, el nuevo jefe de gabinete del presidente Volodymyr Zelensky y líder de la delegación ucraniana.
En redes sociales, Budanov informó que él y su equipo, incluyendo al jefe de seguridad Rustem Umerov y al negociador David Arakhamia, mantendrán “una importante conversación con nuestros socios estadounidenses sobre los detalles del acuerdo de paz”.
“Está prevista una reunión conjunta con Steve Witkoff, Jared Kushner y (el secretario del Ejército estadounidense) Daniel Driscoll”, añadió.
Kiev busca obtener claridad sobre las garantías de seguridad post-bélicas por parte de sus aliados.
El embajador de Ucrania en Estados Unidos declaró el día anterior que las conversaciones se centrarán en las garantías de seguridad y la reconstrucción del país.
Persisten puntos de desacuerdo entre Kiev y Washington, ya que Ucrania busca garantías claras sobre la seguridad post-bélica, consideradas vitales para disuadir a Rusia de una nueva invasión.
Zelensky espera firmar los documentos con los estadounidenses en el Foro Económico Mundial de Davos la próxima semana, según informó a periodistas –incluyendo a AFP– el viernes.
Miles sin electricidad
El territorio y las garantías de seguridad se encuentran en el centro de las cuestiones pendientes para alcanzar un plan para poner fin a la guerra.
El Reino Unido y Francia han firmado una declaración de intenciones para desplegar tropas en Ucrania en caso de un alto el fuego, pero Moscú ha rechazado este plan, advirtiendo que cualquier fuerza extranjera sería un “objetivo legítimo” para sus fuerzas.
El equipo ucraniano llegó a Estados Unidos mientras miles de personas en Kiev y la región circundante soportan temperaturas que descienden hasta los -19°C sin calefacción, o con ella muy limitada.
Kiev informó el sábado que 56.000 familias en la zona de Bucha –a las afueras de Kiev, donde las fuerzas rusas cometieron atrocidades en 2022– se encuentran sin electricidad tras los ataques rusos nocturnos.
Las escuelas de la capital ucraniana permanecerán cerradas hasta febrero por motivos de salud, según anunciaron las autoridades.
El Ministerio de Energía de Ucrania informó que la mayoría de las regiones del país tienen restricciones en el suministro eléctrico.
“Debido a los constantes y masivos ataques de la Federación Rusa, se ha declarado el estado de emergencia en el sector energético ucraniano”, declaró el ministerio.
Rusia ocupa grandes extensiones del sur y el este de Ucrania.
El sábado, Moscú informó que sus fuerzas han capturado dos pueblos más en las regiones de Donetsk y Zaporizhzhia.
