La hija de Guillermo Dávila y Chiquinquirá Delgado, Marielena Dávila, ha roto su silencio sobre la tensa relación con su padre. Después de meses de especulaciones sobre su distanciamiento, la joven ha compartido su verdad a través de una carta exclusiva publicada por People en Español.
El cantante venezolano había mencionado anteriormente la molestia de Marielena tras la revelación de la existencia de un hijo que tenía en Perú, un hecho que había mantenido en secreto durante años. Sin embargo, la versión de Marielena difiere significativamente.
Una relación distante y dolorosa
En su carta, Marielena describe una relación lejana y marcada por el dolor. Expresó su anhelo por una conexión paterna sana, lamentando que la presencia física, los gestos o las fotografías no compensen la falta de apoyo emocional, el rechazo y la manipulación. Asegura haber pasado años intentando establecer una comunicación directa con su padre, ya sea en persona o por teléfono, sin obtener respuesta.
Ante esta actitud, la creadora de contenido de belleza optó por tomar distancia para priorizar su bienestar emocional y sanar heridas del pasado.
Desmintiendo la versión de su padre
Marielena desmiente rotundamente la afirmación de que su distanciamiento se debió al hijo de Guillermo Dávila en Perú, Vasco Madueño. “Jamás sería capaz de alejarme por la existencia de otros hijos. A mí se me negó la verdad de otros hijos durante muchos años. Todos cometemos errores, pero existen personas que prefieren perderte, que reconocer el daño que te han hecho”, escribió.
La joven afirma que ya no busca el amor de su padre, pues considera que nunca fue correspondido, y que ha aprendido a vivir sin su presencia.
Un agradecimiento a su madre
En la carta, Marielena también dedicó palabras de agradecimiento a su madre, Chiquinquirá Delgado, por su amor, protección y guía durante este difícil proceso. “Yo quería dar mi parte de la historia. Con mi mamá siempre voy a estar agradecida, espero que mi historia pueda inspirar a otras que están pasando lo mismo, que existe una luz al final del túnel. Después de sufrir durante décadas ahora merezco ser feliz”, concluyó.
