Helistar, una empresa familiar con raíces en la experiencia de un ex piloto de la Policía Nacional, ha experimentado una notable transformación. Lo que comenzó con dos helicópteros al servicio del sector petrolero, se ha convertido en una operación que supera los 40 aeronaves, incluyendo un Gulfstream 500 para vuelos ejecutivos de alto nivel.
La filosofía de la compañía, centrada en la calidad y la seguridad, quedó patente en una reciente anécdota. Cuando el equipo de un reconocido artista internacional solicitó una cotización para una gira, la propuesta de Helistar fue significativamente superior – más de un millón y medio de dólares por encima de la opción más económica – a las de otros cinco operadores, según recuerda Orlando Andrés Cabeza Abril, director comercial de la empresa. A pesar de ello, la gira inicialmente se adjudicó a otro proveedor, pero un problema técnico que obligó a un aterrizaje preventivo en el primer trayecto llevó al equipo a reconsiderar su elección. Finalmente, Helistar asumió la operación restante, cumpliendo con los términos originalmente cotizados.
Esta historia ilustra el ADN de una empresa que cumple 25 años operando más de 40 aeronaves de ala rotatoria y cuatro aviones propios para vuelos chárter, entre ellos el mencionado Gulfstream 500 con capacidad para 15 pasajeros. Fundada por Orlando Cabeza Peñaranda, la compañía identificó una oportunidad en el transporte aéreo para el sector de Oil & Gas en Colombia, llegando a cubrir actualmente más del 95% de las operaciones aéreas de este sector y siendo proveedor de Ecopetrol por más de dos décadas.
Con una plantilla cercana a los 400 empleados y bases estratégicamente ubicadas en El Dorado, Guaymaral y Medellín, además de operaciones en zonas clave solicitadas por las empresas petroleras, Helistar ha consolidado una red que integra logística industrial y aviación ejecutiva. La segunda generación de la familia Cabeza, liderada por Orlando Andrés Cabeza Abril, de 29 años, tomó las riendas del negocio chárter hace ocho años. Bajo su dirección, la empresa ha fortalecido sus certificaciones internacionales (ARGUS y Wyvern), así como sus estándares de aeronavegabilidad, licencias para tripulaciones y procesos de seguridad operacional.
“En este segmento, no se puede comprometer la calidad. El costo del avión, su mantenimiento y la tripulación son factores innegociables”, afirma Cabeza Abril.
La cartera de clientes de Helistar refleja esta estrategia, incluyendo a figuras de renombre como Karol G, Shakira, Maluma, Beéle y James Rodríguez. Aunque algunos de estos artistas poseen sus propias aeronaves, a menudo recurren a operadores certificados para giras internacionales, ya sea por necesidades de mantenimiento, disponibilidad o por los requerimientos logísticos y regulatorios de la región. La compañía también ha prestado sus servicios al Donald Trump Jr. en su Gulfstream 500.
El modelo de negocio de Helistar se ha sofisticado, ofreciendo a las empresas petroleras paquetes integrales que combinan helicópteros para operaciones de campo y aviones ejecutivos para traslados corporativos. Esta integración vertical fortalece su posición en un mercado regional que abarca Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
Aunque Helistar ha evolucionado significativamente desde sus inicios, mantiene la visión de su fundador: una obsesión por la excelencia en el vuelo. En un sector donde la competencia por precio es intensa, la empresa apuesta por una estrategia menos convencional pero más sólida: en la aviación privada, la seguridad es primordial.
El mercado colombiano de aviación privada es altamente competitivo, con la presencia de compañías como Searca, Flapper, Helicol, Sarpa y Meicer Aviación, que ofrecen desde vuelos ejecutivos hasta operaciones especializadas de helicópteros y taxi aéreo.
No obstante, el sector también ha enfrentado desafíos regulatorios. En 2024, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) formuló pliego de cargos contra Ecopetrol, Cenit, Ocensa y Helistar por presuntas prácticas restrictivas de la competencia en procesos de contratación de transporte aéreo en helicópteros por un valor superior a los 417.000 millones de dólares. Helistar ha rechazado estas acusaciones, argumentando que sus procesos cumplieron con los estándares técnicos y de supervisión establecidos.
Adicionalmente, una denuncia penal presentada por Helicol, relacionada con un supuesto direccionamiento contractual, fue archivada por la Fiscalía en agosto de 2025 al no encontrar pruebas suficientes de un acuerdo ilícito. Sin embargo, la empresa ha anunciado recientemente su intención de solicitar la reapertura del caso, manteniendo así el debate en torno a estos contratos.
En qué vuelan los famosos colombianos
La aviación ejecutiva se ha convertido en una extensión natural del negocio para varios artistas colombianos de renombre internacional. En los últimos años, algunos han optado por adquirir sus propias aeronaves, principalmente de fabricantes estadounidenses y canadienses.

Karol G y Maluma son propietarios de aviones Gulfstream G450, un modelo popular en el segmento de largo alcance. J Balvin vuela en un Bombardier Global 6000, fabricado en Canadá, mientras que James Rodríguez recientemente adquirió un Learjet 60, un jet más pequeño, ideal para trayectos de mediana distancia.

Más allá de la marca, el factor determinante en la aviación privada no es la adquisición de la aeronave, sino su mantenimiento. Los costos más elevados no se asocian a la compra inicial, sino a la operación continua: inspecciones obligatorias, revisiones exhaustivas, disponibilidad de tripulación las 24 horas y soporte técnico especializado.
Por ello, incluso aquellos que poseen sus propios aviones recurren con frecuencia a operadores certificados para cubrir giras regionales, reemplazar equipos en mantenimiento o garantizar el cumplimiento de los estándares logísticos y regulatorios en diferentes mercados.
