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Hématophobie: Miedo al Sangre, Causas y Tratamientos

by Editora de Salud

La simple idea de la sangre, o incluso ver una gota, puede provocar escalofríos en las personas que sufren de hematofobia. Este miedo irracional interfiere a menudo con la vida diaria. Por temor a un análisis de sangre, los pacientes pueden posponer continuamente los exámenes médicos, lo que puede representar riesgos para su salud a largo plazo.

¿Cuáles son las causas de la hematofobia?

Las fobias, como la hematofobia, generalmente están relacionadas con tres factores: una experiencia traumática donde hubo pérdidas importantes de sangre; una predisposición familiar, como un familiar afectado por la misma fobia; y un trauma vicario, es decir, cuando una persona ha sido testigo de un episodio difícil que involucra sangre y ha desarrollado ella misma este miedo.

¿Cuáles son los diferentes grados de severidad de la hematofobia?

En cuanto a la hematofobia, no se distinguen claramente varios niveles de intensidad. “Sin embargo, se observan dos situaciones: la imposibilidad de realizar un examen médico, como un análisis de sangre, y las personas que logran ir, pero para quienes el contexto es muy difícil. Es importante recordar que se puede sentir incómodo al ver sangre sin que sea una fobia. Una persona hematofóbica puede desmayarse, rechazar los análisis médicos o vivir con angustia ante la proximidad de una cita médica”, explica la psicóloga Eléonore Bourdon.

¿Cómo se manifiesta el miedo a la sangre?

La hematofobia desencadena dos reacciones en el sistema nervioso. Inicialmente, se activa el sistema nervioso simpático: una oleada de adrenalina, un ritmo cardíaco acelerado y tensión muscular. Para calmar esta respuesta, el sistema nervioso parasimpático toma el relevo: la presión arterial disminuye, el rostro se vuelve pálido y pueden aparecer mareos, náuseas e incluso desmayos. Esto se conoce como síncope vasovagal. Esta reacción bifásica solo ocurre en casos de hematofobia. Está relacionada con el reflejo vasovagal”, señala la especialista.

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¿Se temen las reglas menstruales hemorrágicas?

Las menstruaciones, incluso cuando son abundantes, generalmente no provocan hematofobia, ya que las pacientes están acostumbradas a ellas. “Sin embargo, ciertos contextos pueden favorecer la aparición de esta fobia, como un episodio particularmente doloroso o complicado médicamente (hemorragia, desmayo, visita a urgencias) que ocurra durante la menstruación. En estas situaciones, no es tanto la sangre de la regla en sí lo que causa problemas, sino la experiencia emocional asociada, explica la psicóloga.

Es importante saber: las menstruaciones se consideran abundantes si duran más de siete días y/o si se pierden más de 80 ml de sangre por ciclo. En detalle, las reglas son hemorrágicas cuando la mujer debe duplicar sus protecciones debido al flujo menstrual (un tampón + una toalla) y/o cambiarlas cada hora o cada dos horas.

¿Puede la hematofobia estar asociada a otras fobias?

Para algunos pacientes, el miedo a la sangre a veces se correlaciona con iatrofobia (el miedo a ver a un médico) y/o con belenofobia (el miedo a las agujas). “Incluso dentro de las fobias, existen trastornos asociados. Esto puede plantear problemas importantes, por ejemplo, durante el embarazo. Este período implica numerosos exámenes médicos, lo que puede ser muy difícil de vivir para una paciente afectada por hematofobia y/o belenofobia”, añade Eléonore Bourdon.

¿Cuál es el tratamiento para la hematofobia?

La hematofobia es una de las fobias que mejor se tratan. “Cuando el acompañamiento es adecuado, la gran mayoría de los pacientes progresan significativamente en unos pocos meses. Puede que no sea una cura total, pero recuperarán una libertad de funcionamiento. Esto significa que podrán acompañar a un ser querido que necesita hacerse análisis o ver una película con escenas que recrean sangre sin entrar en pánico”, analiza la profesional de la salud.

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Se recomienda un acompañamiento psicológico para ayudar a los pacientes con hematofobia. Según los estudios, la terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento más adecuado en el contexto de una fobia. Se trata de una terapia con exposición progresiva. Trabajamos especialmente en los pensamientos catastróficos, como ‘tengo un análisis de sangre pronto, no lo soportaré, me desmayaré’. En el entorno seguro de la terapia, generalmente comenzamos con representaciones suaves y aumentamos gradualmente la intensidad. Así, el cerebro aprende que la situación no es tan peligrosa como podría pensar”, detalla Eléonore Bourdon.

Además de la TCC, algunos pacientes también optan por técnicas de métodos suaves, como hipnosis o acupuntura, para atenuar las manifestaciones de la hematofobia. Al momento de un análisis de sangre, también existe un método de contracción muscular que se puede implementar: consiste en contraer una parte del cuerpo, los dedos de los pies, los dedos de las manos, el abdomen, las piernas, para mantener la presión arterial y prevenir el desmayo. Gracias a la terapia y las técnicas complementarias, el paciente poco a poco se expondrá a su fobia y aprenderá a superarla.

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