Un hígado de cerdo genéticamente modificado ha mantenido con vida a un paciente humano durante 171 días, marcando el período de supervivencia más largo registrado hasta la fecha para un órgano porcino que soporta a una persona viva.
Este resultado extiende la posibilidad de trasplantes de cerdo a humanos más allá de demostraciones breves y redefine cuánto tiempo se podría mantener con vida un hígado que está fallando.
Un hígado de apoyo temporal
Los cirujanos colocaron el hígado de cerdo junto al hígado propio del paciente, permitiendo que ambos órganos funcionaran en paralelo dentro de su cuerpo.
Los médicos del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Anhui (AHMU) documentaron el rendimiento del órgano mientras monitoreaban cómo los dos hígados compartían el trabajo metabólico.
El equipo de la Universidad Médica de Anhui informó sobre marcadores estables del hígado y los riñones durante los primeros 31 días después de la cirugía.
Mantener intacto el hígado nativo estableció límites claros para el experimento, posicionando el trasplante como un soporte reversible en lugar de un reemplazo permanente.
Un riesgo calculado en un primer paciente
El receptor padecía cáncer de hígado avanzado, y los médicos temían que los tratamientos estándar no pudieran prevenir un rápido deterioro.
Los cirujanos esperaban que el tejido hepático adicional pudiera encargarse del metabolismo básico mientras que el órgano restante recuperaba fuerzas.
Después de que el paciente y su hija firmaron el consentimiento, los cirujanos trataron el hígado de cerdo como un uso compasivo en lugar de una atención rutinaria.
Un caso de alto riesgo puede demostrar la viabilidad, pero no puede mostrar con qué frecuencia este enfoque ayudaría a los candidatos típicos a un trasplante.
El impacto de las modificaciones genéticas
La cirugía de trasplante de órganos entre especies, llamada xenotransplante, falla cuando los humanos rechazan el tejido porcino.
Las modificaciones genéticas eliminaron marcadores clave del cerdo que desencadenan anticuerpos y agregaron versiones humanas de proteínas que regulan la inflamación y la coagulación.
Para este paciente, el cerdo donante portaba diez cambios específicos diseñados para que su hígado pareciera menos extraño dentro de los humanos.
Incluso con esos cambios, el cuerpo aún puede atacar superficies desconocidas, por lo que los investigadores vigilan el rechazo y otras reacciones sistémicas.
Primeras señales de que el hígado funcionó
Las señales de que el hígado estaba funcionando aparecieron rápidamente, ya que un hígado debe procesar la sangre y producir sustancias químicas que el cuerpo utiliza a diario.
En un estudio aparte, un hígado de cerdo modificado con seis genes comenzó a producir bilis dentro de las dos horas en un receptor con muerte cerebral.
Antes de que los médicos lo retiraran, el hígado produjo 65 mililitros de bilis y aumentó la albúmina, una proteína que ayuda a retener líquidos.
Los familiares pidieron que se detuviera después de diez días, y ese corto período de tiempo dejó abierta la cuestión de cuánto tiempo pueden funcionar los hígados de cerdo.
La mayor complicación
El ensayo clínico en vivo se enfrentó a su mayor peligro cuando pequeños vasos sanguíneos comenzaron a obstruirse dentro del nuevo hígado.
Los médicos denominaron al problema microangiopatía trombótica, pequeños coágulos que dañan los vasos pequeños, y lo vincularon a la inflamación inducida por el sistema inmunológico.
Retiraron el hígado de cerdo en el día 38 y luego utilizaron terapia de bloqueo de anticuerpos y tratamiento de filtración de sangre para calmar la reacción.
Debido a que el tejido hepático influye en la química de la coagulación, los investigadores ahora ven la salud de los vasos como un obstáculo decisivo para los futuros pacientes.
Evaluación de los cerdos donantes
Más allá del rechazo, a los médicos les preocupa que los órganos de cerdo puedan portar infecciones que se propaguen cuando las defensas inmunitarias disminuyen.
Los equipos crían a los cerdos donantes en instalaciones bioseguras y los examinan en busca de virus que puedan saltar a los humanos.
En el Hospital Xijing, los investigadores no detectaron virus porcinos en la sangre ni en el hígado del receptor con muerte cerebral.
Las directrices federales instan a un monitoreo de por vida, ya que algunas infecciones podrían aparecer solo meses o años después.
Manejo de las respuestas inmunitarias
Para evitar que las células inmunitarias destruyan un órgano de cerdo, los médicos utilizaron inmunosupresión, medicamentos que atenúan los ataques inmunitarios.
Estos fármacos reducen las señales de inflamación y ralentizan la producción de anticuerpos, lo que reduce el rechazo, pero también puede aumentar el riesgo de infección.
En la prueba del hígado de cerdo modificado con seis genes, el equipo observó cómo fluctuaban los recuentos de células inmunitarias y luego ajustó los tratamientos para reducirlos.
Los futuros ensayos deben equilibrar la suficiente supresión para proteger el injerto con suficiente inmunidad para mantener a los pacientes seguros.
El objetivo es un soporte puente
Por ahora, los investigadores tratan los hígados de cerdo como ayudantes temporales que mantienen a las personas estables hasta que llegue un órgano humano.
Con más de 108.000 personas en la lista de espera de trasplantes en Estados Unidos, unos meses más podrían decidir quién llega a la cirugía.
Este resultado marcó la primera prueba clara de que un hígado derivado de cerdo puede funcionar dentro del cuerpo humano y potencialmente sustituir a un hígado humano que está fallando en el futuro.
Aun así, el campo aún necesita pruebas de que un hígado de cerdo pueda mantener a los pacientes por más tiempo sin desencadenar nuevas crisis.
Pasos antes de ensayos más amplios
Antes de que los hígados de cerdo se trasladen a los hospitales comunes, los equipos deben demostrar que pueden repetir los resultados y controlar los riesgos predecibles.
Los futuros estudios necesitarán reglas claras sobre cuándo retirar el injerto y planes claros para órganos humanos de respaldo.
Los investigadores ya ven el cáncer de hígado irresecable y la insuficiencia hepática aguda como objetivos iniciales, ya que ambos dejan pocas opciones.
Si esos ensayos tienen éxito, los reguladores podrían considerar programas más amplios, pero las salvaguardias contra la coagulación y las infecciones seguirán siendo estrictas.
Un puente con limitaciones
Este único paciente demostró que un hígado de cerdo puede brindar un apoyo significativo a los humanos, incluso cuando el tiempo se agota.
Una mayor supervivencia dependerá de controlar los problemas de coagulación, seleccionar a los pacientes adecuados y establecer un seguimiento que dure años.
El estudio se publicó en Nature.
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