La rápida propagación de enfermedades es un riesgo particular en entornos donde conviven niños pequeños y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Esto incluye lugares como guarderías, jardines de infancia, escuelas y centros de bienestar social. En estos espacios, el contacto cercano facilita la transmisión de patógenos, haciendo crucial la implementación de medidas proactivas de higiene para prevenir brotes.
Una gestión higiénica preventiva es fundamental para proteger a las poblaciones más vulnerables y minimizar la incidencia de enfermedades infecciosas en estos entornos.
