Una estrategia financiera considera el pago mínimo en una hipoteca a largo plazo, maximizando así el período de endeudamiento. Complementariamente, se sugiere destinar ahorros a planes de pensiones, aprovechando los beneficios fiscales asociados a la aportación salarial.
La lógica detrás de esta combinación reside en la expectativa de que el rendimiento promedio de las inversiones en el plan de pensiones supere la tasa de interés de la hipoteca. De esta manera, se busca optimizar el crecimiento del capital a largo plazo, minimizando el costo financiero de la vivienda.
Esta táctica implica una cuidadosa evaluación de las tasas de interés hipotecarias, las opciones de inversión disponibles en los planes de pensiones y la tolerancia al riesgo individual. Es fundamental considerar que, si bien el rendimiento de las inversiones puede ser superior a la tasa hipotecaria, también conlleva un riesgo inherente.
