Una huelga de un día convocada por el sindicato UFO provocó importantes interrupciones en las operaciones de Lufthansa y su unidad regional, Lufthansa CityLine, afectando a decenas de miles de pasajeros en Alemania el pasado viernes.
Impacto operativo en los centros neurálgicos
La medida de fuerza, que se extendió desde la medianoche hasta las 22:00 horas, tuvo un impacto severo en los principales nodos de la aerolínea. En el aeropuerto de Frankfurt, el operador Fraport informó de aproximadamente 580 cancelaciones de vuelos para la mañana del viernes, lo que afectó a cerca de 72,000 pasajeros. Cabe destacar que estas cifras incluyen a todas las aerolíneas que operan en el centro, no exclusivamente a Lufthansa.
Además de Frankfurt, la huelga afectó gravemente a Múnich y a otros nueve aeropuertos en todo el país donde el personal de cabina de CityLine se declaró en huelga.
Conflictos laborales y contrastes internos
Jens Ritter, jefe de marca de Lufthansa, calificó la acción industrial como «completamente desproporcionada», mientras que los negociadores de UFO sostuvieron que la «escalada era inevitable» debido al estancamiento de las conversaciones. Este paro representa la tercera interrupción laboral en dos meses para la compañía.
En contraste con esta situación, Lufthansa City Airlines, la subsidiaria más reciente y pequeña del grupo, logró firmar su primer convenio laboral. El sindicato rival, Verdi, aseguró un acuerdo colectivo para 500 empleados de cabina y cockpit que incluye:
- Incrementos salariales básicos de entre el 20% y el 35% en tres etapas hasta marzo de 2029.
- Días libres adicionales y más vacaciones.
- Mejoras en la planificación de turnos y un soporte ampliado para las pensiones.
Esta divergencia en los resultados laborales refleja la reestructuración interna del Grupo Lufthansa, donde la aerolínea principal gestiona las rutas de largo recorrido y los trayectos europeos principales, mientras que CityLine se ha encargado históricamente de los vuelos de alimentación de corto alcance.
