La escena del humor en Quebec está viviendo un momento de auge, pero también de saturación. Según informes recientes, los productores y difusores se enfrentan a un verdadero “juego de ajedrez” para programar a los numerosos humoristas que buscan espacio en los escenarios. De hecho, la demanda es tan alta que algunos productores deben reservar salas con hasta tres años de anticipación.
Esta abundancia de espectáculos de comedia, aunque positiva para el público, está generando desequilibrios en la programación de los difusores, quienes lamentan la dificultad de encontrar un equilibrio entre la variedad de ofertas y la necesidad de destacar a cada artista. La situación ha llevado a una competencia feroz por los espacios y horarios, complicando la tarea de ofrecer una cartelera atractiva y diversa.
A pesar de los desafíos, el público parece haber regresado a las salas de espectáculo con el mismo entusiasmo que antes de la pandemia. La compañía Diffusion Mordicus, por ejemplo, ha anunciado el lanzamiento de cuatro nuevos espectáculos, confirmando el renovado interés del público por el humor en vivo.
La temporada promete ser especialmente cargada, con alrededor de 100 humoristas que se presentarán en escena hasta la primavera, y una agenda aún más extensa prevista para 2026. Esta explosión de talento confirma a Quebec como un importante centro de comedia, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este crecimiento y la necesidad de encontrar soluciones para garantizar una programación equilibrada y accesible para todos.
