El ministro húngaro János Lázár defendió la política antimigratoria del gobierno del primer ministro Viktor Orbán, sugiriendo que, ante la falta de migrantes dispuestos a realizar ciertos trabajos, se recurriría a “fuentes internas”. En un encuentro con votantes, Lázár afirmó que, dado que los húngaros no se muestran interesados en tareas como la limpieza de baños en los trenes, sería necesario “utilizar reservas internas”, identificando a los gitanos húngaros como estas reservas. “Esa es la realidad”, declaró textualmente.
El líder de la oposición, Tisza Péter Magyar, criticó duramente a Lázár, calificándolo de representante de una mafia política, uno de los políticos más corruptos de Hungría y un “Drácula de las finanzas públicas”. Magyar, en un video publicado en Facebook, denunció que Lázár había “cruzado todas las líneas” al revelar abiertamente la tarea que el gobierno de Orbán pretende asignar a los gitanos húngaros.
Según Magyar, Lázár considera que los romaníes solo son útiles para limpiar baños, a pesar de que él mismo disfruta de una vida lujosa en un castillo y está “saqueando el país”. “Después de tales declaraciones, Lázár debería abandonar inmediatamente la vida pública húngara”, enfatizó el líder opositor.
Magyar también señaló que, si bien el gobierno de Orbán proclama no permitir la entrada de ningún migrante, en realidad importa anualmente 50.000 trabajadores de Asia. “Esto provoca que nuestros ciudadanos pierdan sus empleos o reciban salarios humillantemente bajos”, concluyó.
