Gobernadores de Utah, Rhode Island, Carolina del Sur y Dakota del Sur han manifestado su desacuerdo con la idea de que el gobierno dicte cómo las empresas tecnológicas deben desarrollar la inteligencia artificial. Esta postura sugiere una preferencia por la autonomía del sector privado en la innovación de esta tecnología emergente.
La discusión sobre la regulación de la inteligencia artificial está ganando terreno a medida que su impacto potencial en diversas industrias y en la sociedad en general se vuelve más evidente. Sin embargo, estos gobernadores parecen inclinarse por un enfoque que priorice la libertad de desarrollo por parte de las compañías tecnológicas.
