En los próximos cinco a diez años, la mayoría del desarrollo de nuevos fármacos podría ser guiado o incluso basado completamente en la inteligencia artificial (IA), según Ding.
Una revolución limitada
Sin embargo, a pesar de los avances impulsados por la IA, existen limitaciones. Muchos de los conjuntos de datos sobre fármacos están en manos de empresas biotecnológicas y farmacéuticas, lo que significa que no están disponibles públicamente. “Es necesario obtener datos sobre las propiedades de los fármacos, como la absorción, distribución, excreción y toxicidad”, explica Collins. “No disponemos de esos conjuntos de datos”.
Actualmente, la IA es más útil en la fase inicial de selección del proceso de desarrollo de fármacos: en la identificación de objetivos y en la búsqueda de moléculas que se unan a dicho objetivo. Estos son solo dos pasos en el largo proceso que implica el desarrollo de nuevos medicamentos, lo que significa que podría pasar algún tiempo antes de que cualquiera de estos tratamientos potenciales llegue a los pacientes, si es que lo hace.
“La IA está revolucionando el descubrimiento de fármacos”, afirma Vendruscolo. “Pero solo de formas muy específicas”.
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