China está experimentando una transformación económica impulsada por la inteligencia artificial (IA), pasando de la era de “Internet+” a la de “IA+”. Esta evolución, iniciada en 2015 con el impulso de “Internet+”, ha visto un rápido desarrollo del internet en el país, integrándose en la producción, la vida cotidiana y la gobernanza social, y actuando como un motor clave para la modernización industrial, el cambio en los patrones de consumo y la mejora del bienestar ciudadano.
La transición a “IA+” representa una profundización y extensión de la revolución tecnológica de la información. Tanto internet como la IA son tecnologías de propósito general, caracterizadas por su rápida iteración y su capacidad para transformar los modelos de negocio tradicionales. Mientras que “Internet+” se centró en la conectividad y la transmisión de información, “IA+” añade capacidades cognitivas, permitiendo un salto desde la simple conexión y difusión de información hacia la aplicación y creación de conocimiento.
Esta nueva fase promete una reorganización de los factores de producción, una actualización de los métodos de creación de valor, una evolución de las estructuras organizativas y una transformación de los modelos de gobernanza social, generando cambios más amplios, sistémicos y profundos en la economía y la sociedad china. La IA, con su creciente capacidad de comprensión general, está dejando de limitarse a campos específicos y se está convirtiendo en un pilar fundamental en diversos sectores.
Expertos señalan que la IA está evolucionando de ser una “herramienta inteligente” a un “socio inteligente” capaz de planificar tareas de forma autónoma, lo que está desencadenando una revolución en la productividad. Se espera que la IA se convierta en un nuevo motor de crecimiento económico, con una escala de billones de yuanes.
Esta integración de la IA no solo afecta a la industria, sino también a la vida cotidiana, sirviendo como un “soporte fundamental” tanto para el sector industrial como para la vida de las personas. Además, la inteligencia artificial está abriendo un nuevo espacio para el desarrollo económico, reconfigurando la productividad y las relaciones de producción, y remodelando el valor y el ecosistema de la innovación industrial.
