La inteligencia artificial (IA) está generando un debate cada vez más intenso sobre su impacto real en el mercado laboral. Mientras algunos líderes tecnológicos advierten sobre la posible destrucción de empleos, especialmente aquellos de nivel de entrada, otras voces señalan que muchas empresas están utilizando la IA como excusa para despidos que ya estaban planeados, una práctica conocida como “AI washing”.
Según Sam Altman, CEO de OpenAI, un porcentaje significativo de las empresas que anuncian despidos atribuidos a la IA, en realidad estarían tomando decisiones basadas en otros factores. Altman anticipa que el impacto real de la IA en la sustitución de puestos de trabajo se hará palpable en los próximos años, aunque también prevé la creación de nuevos roles complementarios a esta tecnología.
Un estudio reciente de la National Bureau of Economic Research reveló que, de miles de ejecutivos encuestados en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, casi el 90% afirmó que la IA no había tenido impacto en el empleo durante los últimos tres años, a pesar del lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Sin embargo, otros líderes como Dario Amodei, CEO de Anthropic, han advertido sobre una posible reducción drástica de empleos de oficina de nivel inicial, incluso hasta un 50%.
El CEO de Klarna, Sebastian Siemiatkowski, ha sugerido que su empresa reducirá su plantilla en un tercio para 2030, en parte debido a la aceleración de la IA. El informe Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial estima que alrededor del 40% de las empresas seguirán esta tendencia y recortarán personal como resultado de la implementación de la IA.
Altman también ha señalado que la IA no es una tecnología popular en Estados Unidos en este momento, y que muchas empresas la culpan de los despidos, independientemente de si realmente es la causa. Existe un debate en curso sobre el equilibrio de poder entre los gobiernos y las grandes empresas tecnológicas a medida que la IA se expande a diferentes sectores. Las encuestas muestran una creciente preocupación entre los estadounidenses sobre el impacto de la IA, con un 57% que considera que los riesgos superan los beneficios.
A pesar de la preocupación, Altman afirma que Estados Unidos aún mantiene una ventaja en la carrera global por desarrollar sistemas avanzados de IA, aunque advierte que podría perder esta posición si las empresas y los gobiernos no adoptan la tecnología con la suficiente rapidez.
