Las marcas invierten más de 100 millones de dólares anuales en herramientas de “seguimiento de ranking con IA”, plataformas que prometen indicar si una empresa aparece destacada en las recomendaciones de los chatbots. Compañías como Profound y Otterly ofrecen paneles de control, puntuaciones de visibilidad y, lo que denominan, “clasificaciones de IA”. Sin embargo, para Rand Fiskin, asignar un ranking en un sistema inherentemente no determinista es, en esencia, vender algo que no existe.
Un estudio reciente valida una métrica específica: el porcentaje de visibilidad calculado a partir de un gran volumen de consultas repetidas, con un mínimo de 60 a 100 repeticiones por pregunta. Que una marca aparezca en 85 de 95 respuestas sobre un tema determinado sí proporciona una indicación real de su posición dentro del corpus del modelo de lenguaje. Se trata de una medida de presencia, no de un ranking, una distinción que la inmensa mayoría de las herramientas actualmente comercializadas a los equipos de marketing no realizan.
El estudio también destaca la diversidad de las consultas humanas reales. De 142 preguntas formuladas por voluntarios sobre el mismo tema, apenas dos eran similares. La puntuación media de similitud semántica fue de tan solo 0,081. Las personas no buscan utilizando palabras clave, sino que formulan sus peticiones de manera precisa y contextualizada. Las IA, por su parte, captan la intención y generan resultados consistentes en frecuencia, aunque en un orden variable y, por ahora, impredecible.
